martes, 12 de junio de 2012


De la “Prima de riesgo” al “Riesgo de los primos”

“Se nos rompió el amor de tanto usarlo”, dice la canción. Algo similar ocurre con el lenguaje que usamos, que se va desconectando cada vez más de la realidad que pretende describir, especialmente en el aspecto emocional.
Así todos hemos oído hasta la saciedad los famosos “efectos colaterales” de la guerra de Irak, cuando en la criminal invasión se mataba a ciudadanos civiles, incluidos mujeres y niños. Una vez que conocemos el significado de los conceptos se nos puede decir que se está comunicando lo mismo, pero no es igual, la diferencia está en que de manera racional efectivamente se dice lo mismo pero emocionalmente el impacto es diferente y como sabemos el ser humano, no es un ser racional, sino emocional que posteriormente racionaliza, podemos decir que en realidad usa poco la razón.
En el asunto de la “Crisis” que nos asola y en general en los discursos de los gobernantes, desde que descubrieron lo “políticamente correcto”, se nos “informa” asépticamente, intentado no herir sensibilidades, como si fuésemos seres inmaduros, aún no suficientemente capacitados para enfrentarnos a la cruda realidad.
En esta línea de oscurantismo semántico tenemos la famosa “Prima de riesgo”, cuyo concepto es la diferencia de interés que tienen que pagar los estados con respecto al que paga Alemania por los prestamos que reciben de los bancos y personas muy ricas, o sea por los que tienen el dinero, hoy llamados “mercados”. Puesto que esa diferencia no es fruto de ningún esfuerzo añadido, sino que según nos dicen se debe al riesgo que corren al prestarle a esos países y puesto que todos sabemos por los hechos empíricos de los últimos años que “ellos” no corren ningún riesgo, ya que los Estados han asumido dejar a la población y al patrimonio estatal en la miseria antes que dejar de pagar, incluso lo han incluido como obligación Constitucional, sería mas justo y transparente hablar de usura, usureros e intermediarios entre ambos.
Aunque el término usura se puede aplicar a cualquier tipo de interés que se cobre por lo prestado, es obvio que conlleva una connotación peyorativa en el sentido de interés abusivo. Si conocemos como obtienen el dinero los bancos privados (el último movimiento ha sido traspasar el Banco Central Europeo medio billón de euros al 1%), creo que no es exagerado calificarlos  de usureros, pues lo han prestado al 5%. En definitiva sería más esclarecedor hablar de la usura de los bancos y resto de inversores como uno de los problemas, no el único por supuesto, para resolver la deuda de los Estados.
Con “el riesgo de los primos” quiero llamar la atención a la situación de pobreza que la aplicación de las políticas neoliberales está llevando a la mayoría de la población en beneficio de la minoría rica. Sin embargo quisiera eliminar la connotación victimista para exigir la parte de responsabilidad que les corresponde. Desde el punto de vista ético no se puede dar el voto a políticos que aplican una política a favor de los poderosos y salir limpio de responsabilidad, todos tenemos la obligación de informarnos antes de tomar una decisión a la hora de votar y podremos equivocarnos o ser engañados por personas en las que confiamos, en el primer caso intentaremos corregir el error y en el segundo reprocharemos el engaño, pero de ninguna manera podemos excusar nuestra responsabilidad.
No olvidemos que, Hitler, el mayor genocida de la humanidad llegó al poder elegido por el pueblo, ese pueblo que después se escandalizó de los crímenes pero que no fue capaz de verlos  mientras ocurrían, que era cuando se podía haber hecho algo para ayudar a las victimas.
Finalmente quiero señalar a los intermediarios y facilitadores necesarios para poder llevar a cabo la usura que venimos denunciando. Son los políticos que hoy nos gobiernan, ellos diseñan y aplican las reglas que permiten el expolio de los ciudadanos a favor de los poderosos, políticos que por otra parte no representan ni defienden a la población que gobiernan sino a los poderes económicos que los apoyan y a los que se deben.
Es necesario apoyar otra manera de hacer política y a otros grupos que estén comprometidos con la población y el ecosistema y no con los poderosos.
Apoyemos a Equo como manera de cambiar la sociedad en beneficio de la mayoría de los ciudadanos pues aunque aún seamos pocos como dijo la antropóloga Margaret Mead: “No dudemos jamás de que un pequeño grupo de individuos conscientes y comprometidos puede cambiar el mundo. Es así como ha ocurrido siempre”.

Antonio Pintor Álvarez
Córdoba 6 de marzo de 2012

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