A partir de los años cincuenta, extraños y desconcertantes problemas empezaron a manifestarse en la fauna silvestre de diferentes partes del mundo. En los informes de los investigadores se mencionaban órganos sexuales defectuosos y anomalías en la conducta reproductiva, pérdida de fecundidad, alta mortalidad infantil, e incluso la desaparición de poblaciones enteras de animales. Con el tiempo, los alarmantes problemas reproductivos de la fauna silvestre comenzaron a observarse en humanos.
A pesar de las claras señales de que
algo iba mal no se quiso o supo ver que todos estos casos, aparentemente
inconexos, estaban conectados. Aunque el principal sospechoso era la
contaminación química nadie veía el hilo conductor hasta que
llegó Theo Colborn (1927-2014).
A continuación, se expone una muestra de
lo que estaba ocurriendo en la fauna silvestre extraído del libro “Nuestro
futuro robado” publicado en 1997 y cuyos autores son Theo Colborn,
John Peterson Myers y Dianne Dumanoski.
-
Águilas calvas. Hiposexualidad y
esterilidad: La extraña conducta de las
águilas calvas, observada en Costa del Golfo (Florida) por Charles
Broley un aficionado a la ornitología, que no mostraban ningún interés en
aparearse, siendo indiferentes al ritual de anidamiento y al galanteo. A ello
se unía la frecuencia de nidos abandonados con los cascarones rotos y el
descubrimiento de que el 80% de las águilas calvas de Florida
eran estériles.
-
Nutrias: En Inglaterra,
a finales de los cincuenta, empezaron a tener dificultades para la práctica del
tradicional “deporte” de la caza de la nutria debido a la
escasez de ejemplares. Aunque se sospechó del insecticida Dieldrin,
siguió siendo un misterio hasta los ochenta.
-
Visones estériles: A mediados de
los sesenta los criadores de visones del Lago Michigan
vieron como su próspero negocio se hundía ante los misteriosos problemas de
reproducción. El número de crías fue descendiendo hasta que, algunas hembras,
no parían nunca y las pocas que lo hacían perdían a sus crías al poco de nacer.
En algunos casos también las madres morían. En este caso las sospechas de
contaminación recayeron sobre los PCBs, sustancias químicas sintéticas
usadas para aislar instalaciones eléctricas. Curiosamente, diez años antes, otros
criadores de visones del Medio Oeste se habían arruinado por
problemas de reproducción debido a que los alimentaban con despojos de pollos a
los que se les administraba Dietilestilbestrol (DES) una hormona
femenina sintética para acelerar su crecimiento. Aunque los síntomas eran
similares, la relación entre los dos desastres era un misterio.
-
Gaviotas argénteas: En 1970 la colonia de
gaviotas argénteas de la isla Near en el Lago Ontario presentaba un
aspecto sobrecogedor. En una época en la que deberían estar muy ocupadas
alimentando a sus vociferantes crías, el biólogo Mike Gilbertson
encontró por todas partes huevos sin incubar, nidos abandonados y
algunos polluelos muertos. Calculó que el 80% de los polluelos había
muerto antes de salir del huevo y que presentaban extrañas deformidades
como plumas de adulto en lugar del plumón, algunos no tenían ojos, las patas
deformes, el pico torcido y también los había arrugados y marchitos con el saco
vitelino acoplado sin poder utilizar su energía para desarrollarse.
Gilbertson recordó que estas
deformidades eran similares a la enfermedad llamada “edema de los pollos”,
que aparecía en la descendencia de gallinas tratadas con dioxinas
en experimentos de laboratorio. Ello le llevó a sospechar que los Grandes
Lagos estuvieran contaminados con dioxinas, lo que fue
acogido con escepticismo y burla por parte de sus superiores y colegas.
-
Gaviotas lesbianas: A principios de los
setenta, en las islas del Canal, al sur de California Ralph Schreiber
encontró nidos de gaviota occidental con cantidades excepcionales
de huevos lo que le permitió, a pesar de la dificultad para distinguir el macho
de la hembra, descubrir que las hembras estaban anidando con otras
hembras. A pesar del incremento de huevos en los nidos, nacían menos
polluelos de lo normal y los cascarones eran anormalmente finos, lo que indujo
a sospechar de la exposición al DDT.
En las décadas siguientes se encontró el “emparejamiento
homosexual” de hembras en poblaciones de gaviotas argénteas
de los Grandes Lagos, en las gaviotas hiperbóreas del golfo de
Puget y en las diezmadas poblaciones de charranes rosados en la
costa de Massachusetts.
-
Caimanes con micropenes en el lago
Apopka:
En los años ochenta, en la búsqueda de huevos de caimán para la
industria de su valiosa piel se encontró que, a diferencia de algunos lagos de
Florida en los que el 90% eran viables, en el lago Apopka apenas
llegaban al 18% y lo peor era que la mitad de las crías morían antes de los
diez días. Lou Gillette, biólogo de la universidad de Florida
especializado en la reproducción de reptiles no encontraba explicación y lo
relacionaba con un accidente ocurrido en una fábrica situada a medio kilómetro
del lago que produjo un vertido del plaguicida dicofol
ocasionando una alta mortalidad en los caimanes. Sin embargo, el análisis de
muestras indicaba que las aguas estaban ya limpias del plaguicida. En la captura
de ejemplares de caimán realizada por los biólogos para su
estudio, encontraron una extraña deformidad en muchos de los machos: al
menos el 70% tenían el pene anormalmente pequeño.
-
Focas: En 1988 se produjo en
el norte de Europa una epidemia que causó la mayor mortandad de focas
de la historia con cerca de 18.000 ejemplares muertos, lo que suponía más del
40% de la población total de focas del mar del Norte. Para el virólogo y
veterinario holandés Albert Osterhaus el problema no era la
contaminación, sino que todos los indicios apuntaban a una enfermedad
infecciosa. Las víctimas de la epidemia presentaban diferente sintomatología lo
que indujo a sospechar de un virus que inhiba el sistema inmune. Con el tiempo
los investigadores encontraron indicios de que las focas muertas estaban
infectadas por un virus destemperado (moquillo), similar pero no
idéntico al que provoca una enfermedad letal en los perros y otros cánidos.
Permanecía el misterio, ya que la enfermedad había sido más liviana en las
costas poco contaminadas de Escocia.
-
Delfines: En los años noventa
empezaron a aparecer muertos en las playas de Valencia delfines listados,
que fueron aumentando en los meses de verano, no solo en Valencia sino también
en Cataluña, Mallorca, las demás islas Baleares y por todo el Mediterráneo.
Aunque el asesino resultó ser un virus de la familia de los destemperados
(moquillo) parece que contó con un cómplice como indicó el biólogo
marino de la universidad de Barcelona Alex Aguilar, que había encontrado
en las muestras de los cadáveres en las playas niveles de PCBs dos o
tres veces superiores a los de los delfines sanos.
- Humanos. Esterilidad
y cáncer testicular: En 1992 Niels Skakkebaek,
especialista en reproducción de la universidad de Copenhague (Dinamarca) había
observado que las anormalidades de los espermatozoides (dos
cabezas, dos colas, sin cabeza, movimientos anormales, etc.) iban en aumento,
mientras que su número estaba decreciendo, llegando a un descenso
del 50% entre 1938 y 1990. Simultáneamente la incidencia de cáncer
testicular había aumentado no
solo en Escandinavia sino también
en otros países. Además, otras anomalías como el no descenso testicular
(criptorquidia) o acortamiento de los conductos urinarios eran más frecuentes.
Debemos
a Theo Colborn, como una Miss Marple de la ciencia, la labor de encajar
todas las piezas del puzle para aclarar el misterio.
Tyrone
Hayes y los efectos de la atrazina sobre los anfibios.
El experto en ranas Tyrone Hayes, fue contratado por la empresa Syngenta para estudiar los efectos del herbicida atrazina sobre los seres vivos. Al carecer de protección durante el desarrollo embrionario, pues no disponen de la cascara del huevo de las aves ni de la placenta de los mamíferos, los anfibios son los animales más vulnerables y, por tanto, los más idóneos ya que en ellos es donde antes aparecen los efectos de cualquier sustancia tóxica.
La atrazina es un
herbicida con actividad de disruptor endocrino, capaz de dañar nuestras
hormonas y afectar negativamente a nuestra salud, incluso a dosis tan bajas
como 1 parte entre 10.000 millones, equivalente a una gota en tres piscinas
olímpicas, produjeron ranas con varios testículos y varios ovarios en el
mismo ejemplar, además es un posible carcinógeno, con mayor
evidencia en cáncer de mama y de próstata.
Se
ha demostrado que cuando las ranas se exponen a la atrazina, algunos a pesar de
ser genéticamente machos, se vuelven completamente hembras llegando a poner
huevos.
El
mecanismo por el que se producen estas alteraciones se debe a que la atrazina
provoca un desequilibrio hormonal desastroso.
Los testículos producen la hormona masculina testosterona. La enzima aromatasa transforma la testosterona en estrógeno, que es la hormona femenina.
La atrazina activa a la aromatasa y aumenta la transformación de testosterona en estrógeno, produciendo una castración química y una feminización del sujeto, en el caso de los machos.
En las mujeres la mayoría de los cánceres de mama son estrógeno-dependientes de manera que los estrógenos, cuyos niveles aumentan a consecuencia de la aromatasa, potencian su desarrollo.
La atrazina ha sido el
mayor contaminante del agua subterránea, de consumo y de lluvia, llegando a
verter 40.000 toneladas anuales.
Otro elemento relacionado con las
hormonas es el bisfenol A que tiene un efecto estrogénico tan
potente que se pensó en utilizarlo como estrógeno sintético. Esta sustancia se
ha estado usando como material para la fabricación de los biberones en bebes.
El BPA se filtra de los biberones a la leche, de manera que hemos estado
administrando estrógeno sintético a los bebes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario