jueves, 29 de enero de 2026

Pesticidas. Un puzle de horror y misterio.

 A partir de los años cincuenta, extraños y desconcertantes problemas empezaron a manifestarse en la fauna silvestre de diferentes partes del mundo. En los informes de los investigadores se mencionaban órganos sexuales defectuosos y anomalías en la conducta reproductiva, pérdida de fecundidad, alta mortalidad infantil, e incluso la desaparición de poblaciones enteras de animales. Con el tiempo, los alarmantes problemas reproductivos de la fauna silvestre comenzaron a observarse en humanos. 

A pesar de las claras señales de que algo iba mal no se quiso o supo ver que todos estos casos, aparentemente inconexos, estaban conectados. Aunque el principal sospechoso era la contaminación química nadie veía el hilo conductor hasta que llegó Theo Colborn (1927-2014). 

A continuación, se expone una muestra de lo que estaba ocurriendo en la fauna silvestre extraído del libro “Nuestro futuro robado” publicado en 1997 y cuyos autores son Theo Colborn, John Peterson Myers y Dianne Dumanoski.  

-       Águilas calvas. Hiposexualidad y esterilidad: La extraña conducta de las águilas calvas, observada en Costa del Golfo (Florida) por Charles Broley un aficionado a la ornitología, que no mostraban ningún interés en aparearse, siendo indiferentes al ritual de anidamiento y al galanteo. A ello se unía la frecuencia de nidos abandonados con los cascarones rotos y el descubrimiento de que el 80% de las águilas calvas de Florida eran estériles. 

-       Nutrias: En Inglaterra, a finales de los cincuenta, empezaron a tener dificultades para la práctica del tradicional “deporte” de la caza de la nutria debido a la escasez de ejemplares. Aunque se sospechó del insecticida Dieldrin, siguió siendo un misterio hasta los ochenta. 

-       Visones estériles: A mediados de los sesenta los criadores de visones del Lago Michigan vieron como su próspero negocio se hundía ante los misteriosos problemas de reproducción. El número de crías fue descendiendo hasta que, algunas hembras, no parían nunca y las pocas que lo hacían perdían a sus crías al poco de nacer. En algunos casos también las madres morían. En este caso las sospechas de contaminación recayeron sobre los PCBs, sustancias químicas sintéticas usadas para aislar instalaciones eléctricas. Curiosamente, diez años antes, otros criadores de visones del Medio Oeste se habían arruinado por problemas de reproducción debido a que los alimentaban con despojos de pollos a los que se les administraba Dietilestilbestrol (DES) una hormona femenina sintética para acelerar su crecimiento. Aunque los síntomas eran similares, la relación entre los dos desastres era un misterio.

-       Gaviotas argénteas: En 1970 la colonia de gaviotas argénteas de la isla Near en el Lago Ontario presentaba un aspecto sobrecogedor. En una época en la que deberían estar muy ocupadas alimentando a sus vociferantes crías, el biólogo Mike Gilbertson encontró por todas partes huevos sin incubar, nidos abandonados y algunos polluelos muertos. Calculó que el 80% de los polluelos había muerto antes de salir del huevo y que presentaban extrañas deformidades como plumas de adulto en lugar del plumón, algunos no tenían ojos, las patas deformes, el pico torcido y también los había arrugados y marchitos con el saco vitelino acoplado sin poder utilizar su energía para desarrollarse.

Gilbertson recordó que estas deformidades eran similares a la enfermedad llamada edema de los pollos”, que aparecía en la descendencia de gallinas tratadas con dioxinas en experimentos de laboratorio. Ello le llevó a sospechar que los Grandes Lagos estuvieran contaminados con dioxinas, lo que fue acogido con escepticismo y burla por parte de sus superiores y colegas.

-       Gaviotas lesbianas: A principios de los setenta, en las islas del Canal, al sur de California Ralph Schreiber encontró nidos de gaviota occidental con cantidades excepcionales de huevos lo que le permitió, a pesar de la dificultad para distinguir el macho de la hembra, descubrir que las hembras estaban anidando con otras hembras. A pesar del incremento de huevos en los nidos, nacían menos polluelos de lo normal y los cascarones eran anormalmente finos, lo que indujo a sospechar de la exposición al DDT.

En las décadas siguientes se encontró el “emparejamiento homosexual” de hembras en poblaciones de gaviotas argénteas de los Grandes Lagos, en las gaviotas hiperbóreas del golfo de Puget y en las diezmadas poblaciones de charranes rosados en la costa de Massachusetts.

-       Caimanes con micropenes en el lago Apopka: En los años ochenta, en la búsqueda de huevos de caimán para la industria de su valiosa piel se encontró que, a diferencia de algunos lagos de Florida en los que el 90% eran viables, en el lago Apopka apenas llegaban al 18% y lo peor era que la mitad de las crías morían antes de los diez días. Lou Gillette, biólogo de la universidad de Florida especializado en la reproducción de reptiles no encontraba explicación y lo relacionaba con un accidente ocurrido en una fábrica situada a medio kilómetro del lago que produjo un vertido del plaguicida dicofol ocasionando una alta mortalidad en los caimanes. Sin embargo, el análisis de muestras indicaba que las aguas estaban ya limpias del plaguicida. En la captura de ejemplares de caimán realizada por los biólogos para su estudio, encontraron una extraña deformidad en muchos de los machos: al menos el 70% tenían el pene anormalmente pequeño.

-       Focas: En 1988 se produjo en el norte de Europa una epidemia que causó la mayor mortandad de focas de la historia con cerca de 18.000 ejemplares muertos, lo que suponía más del 40% de la población total de focas del mar del Norte. Para el virólogo y veterinario holandés Albert Osterhaus el problema no era la contaminación, sino que todos los indicios apuntaban a una enfermedad infecciosa. Las víctimas de la epidemia presentaban diferente sintomatología lo que indujo a sospechar de un virus que inhiba el sistema inmune. Con el tiempo los investigadores encontraron indicios de que las focas muertas estaban infectadas por un virus destemperado (moquillo), similar pero no idéntico al que provoca una enfermedad letal en los perros y otros cánidos. Permanecía el misterio, ya que la enfermedad había sido más liviana en las costas poco contaminadas de Escocia.

-       Delfines: En los años noventa empezaron a aparecer muertos en las playas de Valencia delfines listados, que fueron aumentando en los meses de verano, no solo en Valencia sino también en Cataluña, Mallorca, las demás islas Baleares y por todo el Mediterráneo. Aunque el asesino resultó ser un virus de la familia de los destemperados (moquillo) parece que contó con un cómplice como indicó el biólogo marino de la universidad de Barcelona Alex Aguilar, que había encontrado en las muestras de los cadáveres en las playas niveles de PCBs dos o tres veces superiores a los de los delfines sanos.

-       Humanos. Esterilidad y cáncer testicular: En 1992 Niels Skakkebaek, especialista en reproducción de la universidad de Copenhague (Dinamarca) había observado que las anormalidades de los espermatozoides (dos cabezas, dos colas, sin cabeza, movimientos anormales, etc.) iban en aumento, mientras que su número estaba decreciendo, llegando a un descenso del 50% entre 1938 y 1990. Simultáneamente la incidencia de cáncer testicular había aumentado no

solo en Escandinavia sino también en otros países. Además, otras anomalías como el no descenso testicular (criptorquidia) o acortamiento de los conductos urinarios eran más frecuentes.

Debemos a Theo Colborn, como una Miss Marple de la ciencia, la labor de encajar todas las piezas del puzle para aclarar el misterio.

 

Tyrone Hayes y los efectos de la atrazina sobre los anfibios.

El experto en ranas Tyrone Hayes, fue contratado por la empresa Syngenta para estudiar los efectos del herbicida atrazina sobre los seres vivos.  Al carecer de protección durante el desarrollo embrionario, pues no disponen de la cascara del huevo de las aves ni de la placenta de los mamíferos, los anfibios son los animales más vulnerables y, por tanto, los más idóneos ya que en ellos es donde antes aparecen los efectos de cualquier sustancia tóxica.

La atrazina es un herbicida con actividad de disruptor endocrino, capaz de dañar nuestras hormonas y afectar negativamente a nuestra salud, incluso a dosis tan bajas como 1 parte entre 10.000 millones, equivalente a una gota en tres piscinas olímpicas, produjeron ranas con varios testículos y varios ovarios en el mismo ejemplar, además es un posible carcinógeno, con mayor evidencia en cáncer de mama y de próstata.

Se ha demostrado que cuando las ranas se exponen a la atrazina, algunos a pesar de ser genéticamente machos, se vuelven completamente hembras llegando a poner huevos.

  

El mecanismo por el que se producen estas alteraciones se debe a que la atrazina provoca un desequilibrio hormonal desastroso.

Los testículos producen la hormona masculina testosterona. La enzima aromatasa transforma la testosterona en estrógeno, que es la hormona femenina.

        La atrazina activa a la aromatasa y aumenta la transformación de testosterona en estrógeno, produciendo una castración química y una feminización del sujeto, en el caso de los machos.




En las mujeres la mayoría de los cánceres de mama son estrógeno-dependientes de manera que los estrógenos, cuyos niveles aumentan a consecuencia de la aromatasa, potencian su desarrollo.


La misma empresa que vende la atrazina comercializa el letrozol, un fármaco utilizado en el tratamiento del cáncer de mama, ya que actúa inhibiendo la actividad de la aromatasa y frenando la producción de estrógeno.

La atrazina ha sido el mayor contaminante del agua subterránea, de consumo y de lluvia, llegando a verter 40.000 toneladas anuales.

Otro elemento relacionado con las hormonas es el bisfenol A que tiene un efecto estrogénico tan potente que se pensó en utilizarlo como estrógeno sintético. Esta sustancia se ha estado usando como material para la fabricación de los biberones en bebes. El BPA se filtra de los biberones a la leche, de manera que hemos estado administrando estrógeno sintético a los bebes.