martes, 12 de junio de 2012



La conjura de los “listos” (“Tramposos”)

Desde una perspectiva evolucionista en la sociedad humana, si hay formas de vivir mejor, habrá gente que las descubrirá, en terminología de Richard Dawkins, genetista y divulgador científico: si hay “primos” también habrá “listos” que prosperaran a su costa. El “primo” no es preciso que sea un individuo, podría ser una institución o incluso un estado. Para que exista reciprocidad social, que es el cimiento sobre el que se sustenta una sociedad justa y equitativa, se necesita, como han demostrado los investigadores de la teoría de juegos que los “tramposos” no solo sean detectados sino también castigados. Si no es así, éstos, que invierten menos y reciben el mismo beneficio, superarían a los íntegros y saldrían airosos. Si salen airosos la reciprocidad peligra y tendrían ventajas evolutivas. Esto es lo que nos dice la ciencia evolutiva sobre la manera de actuar para protegernos de los tramposos, aunque también se añade otra condición y es que para que exista reciprocidad hacen falta individuos a los que no les guste ser engañados y estén dispuestos a hacer algo al respecto, e individuos que se sientan culpables si engañan y no les guste este sentimiento, vamos, lo opuesto al psicópata y a los plutócratas que nos gobiernan.
Si con estas premisas en mente, abordamos lo que está sucediendo en nuestro país, las conclusiones a las que llegamos son dramáticas, ya que se dan todas las condiciones para que caminemos hacia el desastre, pues como dice Arcadi Oliveres: “Estamos en manos de delincuentes” y yo añado, “y seguimos sin reaccionar”.
Nos encontramos con un gobierno que ganó unas elecciones mintiendo a los ciudadanos y que continúa haciéndolo. Sirva como muestra de su larga lista de mentiras sus afirmaciones de “beligerancia contra la subida de impuestos”, “oposición a abaratar el despido”, “en contra de las amnistías fiscales por ser injusto, antisocial y una barbaridad ya que a los que pagan se les suben los impuestos y a los que no pagan y además defraudan se les perdona”, “va a haber empleo y no recortes sociales” “subir el IVA es un disparate” “no pienso dar un euro de dinero público a la banca” y para rematar decía nuestro presidente Sr. Rajoy que España lo que necesita es confianza en la política económica del país y en el gobierno que el formaría con personas bien preparadas y dispuestos a hacer una “política económica como dios manda”.
Bien, esta es la palabrería y verborrea de creyentes dispuestos a hacer lo que el dios mercado les mande, pero los hechos nos cuentan otra historia, y es la de que los especuladores bajo la denominación de mercados siguen aumentando los intereses que nos cobran por el dinero que nos prestan, o sea, que si la vara de medir iba a ser la credibilidad y confianza en el nuevo gobierno, ya vemos que ésta está por los suelos; por otra parte  el paro sigue aumentando, los impuestos subiendo, los recortes han llegado a servicios esenciales como salud, educación , ayudas al desempleo y a la dependencia, y por otro lado se “inyecta”, eufemismo para decir que “se regalan”, miles de millones a los banqueros responsables de la situación en que nos encontramos.
Es evidente  que quienes tienen la misión de detectar y castigar a los “tramposos” no solo no lo hacen sino que en muchas ocasiones parecen formar parte de ese club, ya que se les premia dándoles todo el dinero que piden a costa de expoliar a los ciudadanos, que por otra parte seguimos consintiéndolo, pues tendríamos que estar permanentemente demandando la dimisión de los “necios” que nos gobiernan por cómplices e incompetentes, según el propio barómetro que ellos mismos se pusieron.
Como ejemplos paradigmáticos tenemos estos días lo que está ocurriendo con la entidad bancaria Bankia y con el presidente del Consejo General de Poder Judicial, en ambos casos no parece que haya intención de investigar y mucho menos de sancionar. Sería interesante conocer quienes son los accionistas de este banco y por qué su ruina, consecuencia de la mala gestión de los “brillantes” y “superpagados” directivos, es más perjudicial para el pueblo español que el saqueo de las arcas públicas de los miles de millones destinados a salvarlos.
Como podemos observar por las declaraciones de nuestros gobernantes, no aparece ni por asomo el sentimiento de culpabilidad por los engaños a que nos están sometiendo.
Produce vergüenza ajena escuchar a nuestro presidente Sr. Rajoy y comprobar que la palabra que mas utiliza en sus comparecencias es “creo”, cuando trata de explicar lo que se espera que ocurra, o incluso lo que está sucediendo, no aparece por ninguna parte frases como “los hechos nos muestran”, “los datos apuntan o sugieren”. No, todo lo que es capaz de afirmar es su “creencia en que se están haciendo las cosa que hay que hacer y que además son las que dios manda”. Como persona no creyente en vírgenes, santos, dioses, brujas y otras fantasmagorías, estas frases producen escalofríos y una total desconfianza en que se tenga capacidad para resolver nada serio. Pues, al igual que los devotos creyentes de la Santa Inquisición estaban dispuestos a someter a las mas crueles torturas a los individuos “afectados por alguna herejía”, con el loable fin de obtener para ellos una “beatifica paz eterna”, a cambio de unas cuantas horas de sufrimiento en la tierra, nuestros gobernantes, apoyados en sus creencias “neoliberales” están sometiéndonos a grandes sacrificios sencillamente porque esa es la solución desde sus dogmas, aunque los hechos nos muestren todos los días lo contrario.
La otra pata de la que cojea nuestra sociedad es la de “individuos a los que no les gusta ser engañados y están dispuestos a hacer algo al respecto”, nos queda mucho que hacer a los movimientos sociales y a partidos como Equo, con compromiso para transformar esta sociedad ante la enorme alienación en que se encuentran los ciudadanos, distraídos como están con banalidades y ajenos a los graves temas que nos afectan.
Ante el escandaloso espectáculo de mentiras y estafas al que estamos asistiendo como testigos, nuestras miradas están en el futbol, eurovisión y las romerías “marianas” (500.000 personas en el Rocío). De pena.

Antonio Pintor Álvarez
29 de mayo de 2012


Una Estafa llamada “Crisis”

Resulta sorprendente y extremadamente preocupante que una ideología causante del mayor desastre económico de la historia de la humanidad, no sólo permanezca sino que se incremente su presencia, me refiero obviamente a la ideología neoliberal. Aunque muchos lo ven como una consecuencia a la simplicidad de su formula que hace del Estado el enemigo (con lo que nos gusta criticarlo) y pone al Mercado como la solución a los problemas, la economista Loretta Napoleoni, en su excelente libro “Maonomics”, apunta al endeudamiento, como la solución que permitió mantener el bienestar ficticio y ocultar la realidad del falso éxito económico de las nuevas doctrinas. La posibilidad de endeudarse camufló temporalmente los problemas económicos de Occidente, lo que junto a la venta del patrimonio del Estado y los acontecimientos de la caída del muro de Berlín dieron un balón de oxigeno al agonizante sistema capitalista. Entre la deuda pública y el PIB se estableció una correlación perfecta: los dos progresaban exclusivamente hacia arriba.
Aquí está la raíz de los problemas. Un sistema económico cuyo indicador princeps es el Producto Interior Bruto ( PIB) , el cual solo nos indica un crecimiento monetario, sin decir nada sobre el modo en que se consigue, ni las repercusiones que ello tiene tanto en la ecología como a nivel social ( que no nos dice nada acerca de la calidad de vida de los ciudadanos, si viven en democracia o dictadura, si están en paz o en guerra, si se produce explotación laboral o infantil, discriminación de género, etc.),  ha producido una nueva generación de individuos motivados estrictamente por el dinero y sin ningún interés por los problemas sociales.
 El dinero se convirtió en el afrodisíaco de toda una generación, que hacía ostentación de riqueza (coches caros, viviendas lujosas, etc.), cambiando el ahorro por un consumismo desenfrenado. Algunos elementos de la clase obrera tuvieron acceso al éxito no gracias a la instrucción sino a los negocios.
Esta “revolución social” no produjo el bienestar como se había pronosticado sino que acrecentó las desigualdades, de manera que la brecha entre pobres y ricos ha alcanzado unos niveles como nunca en la historia de la humanidad.
Es importante objetivar la falacia y estafa a los ciudadanos en la que se sustenta tanto la política neoliberal de los gobiernos de Reagan y Thatcher como la de nuestros gobernantes actuales.
En 1979 Margaret Thatcher declaró: “El gasto público es la raíz del problema económico del país”, mas o menos lo mismo que mantiene nuestros actuales gobernantes, esta falsa creencia  sirvió y está sirviendo en la actualidad para justificar la privatización de los bienes del Estado y la desmantelación del estado del bienestar.
Diez años después de políticas de “control” del gasto público en Reino Unido, cuando M. Thatcher abandonó la política, el gasto público, tomado como porcentaje del PIB había disminuido un modestísimo 1% respecto a 1979. Entonces, ¿Dónde están las enormes cantidades de dinero procedentes de las privatizaciones? En los balances de los bancos de negocios, que gracias a Thatcher se hicieron tan poderosos como para realizar facturaciones superiores al PIB de toda la nación. Lo mismo ocurrió en Estados Unidos, de manera que aunque el aparato del Estado, siguiendo la máxima neoliberal, se redujo al esqueleto, entre los mandatos de Reagan y Bush, la deuda pública se multiplicó por cuatro, superando los tres billones de dólares, en beneficio de la industria armamentística potenciada por los dos presidentes, para los que la defensa de la seguridad nacional era una de las pocas obligaciones que aún competían al Estado.
De esta manera vemos cómo la destrucción del Estado del Bienestar no redujo de manera importante el gasto público, pero sí cambió las prioridades del mismo e impidió la distribución de la riqueza para ayudar a los más pobres.
Se trata de la misma política que desde el inicio de la Estafa llamada “Crisis” nuestros gobernantes europeos se empeñan tozudamente en aplicar, se trata de una “creencia” que aunque empíricamente ha demostrado, y lo sigue haciendo, su falsedad, ellos siguen empecinados en aplicarla.
¿Qué nos dicen estos políticos sobre las causas de lo que está ocurriendo en Europa?
Paul Krugman,(El Pais 4 marzo 2012) nos dice que según la versión americana Europa está en apuros porque se ha esforzado demasiado en ayudar a los pobres y a los desamparados y según la versión alemana todo es cuestión de irresponsabilidad fiscal. No importa que los datos empíricos contradigan ostentosamente estas afirmaciones-creencias, todas las medidas para “solucionar” los problemas de Europa pasan por corregir estas situaciones que son falsas, por lo que las expectativas son de fracaso por parte de nuestros gobernantes y pobreza y sufrimiento de la ciudadania.
Aunque sabemos de las dificultades que en nuestro cerebro existen para desterrar falsas creencias, quizás aquí nos encontremos con una dificultad añadida, ya que como es fácil observar, la política neoliberal favorece al sector de la población mas poderoso, en detrimento del más débil, por ello nuestros políticos neoliberales deben “sentirse” muy satisfechos al verse adulados por los poderosos, pues desean o ya forman parte de ese circulo mediante el “Sistema de las Puertas Giratorias”, de manera que los altos directivos de las organizaciones económicas financieras y de los cargos de instituciones  gubernamentales son los mismos, alternando de unos puestos a otros, hoy prácticamente todas las instituciones económicas relevantes a nivel mundial, están ocupadas por exdirectivos procedentes de Goldman Sach (GS), Mario Draghi, Lukás Papadimos, Mario Monti  y así podríamos seguir con una larga lista, y por otra parte las consecuencias de sus decisiones sobre el resto de los ciudadanos y especialmente de los “desarrapados y muertos de hambre” les traen sin cuidado.
¿Por qué mantengo que es una estafa?
Como toda persona medianamente informada sabe, la “Crisis” económica que nos asola no es consecuencia de la elevada deuda pública de los estados, sino de la deuda privada, es decir, de los bancos, empresarios y en menor medida ciudadanos.
Los gobiernos han aumentado su deuda pública al utilizar el dinero de los ciudadanos para ayudar a los banqueros, y al mismo tiempo en la Unión Europea se han autoimpuesto una serie de normas que les impide utilizar el dinero público de los estados, que se recauda a través del Banco Central, para poder salir al frente de sus gastos corrientes, de manera que el Banco Central, recauda dinero de los estados y se lo presta a los bancos para que estos se lo presten a los estados, y en ese circuito de prestar los bancos sacan una buena tajada a través de los tipos de interés que suelen ser entre 3 a 5 veces superior al que ellos pagan. Ahí está la estafa
Es una trampa diabólica, de la que la única manera de salir es cambiar las normas que la están haciendo posible, pero para ello necesitaríamos políticos comprometidos con los ciudadanos y no con los poderosos banqueros, y aunque afortunadamente existen (Como el nuevo partido Equo), desgraciadamente, por ahora, están apartados de las tomas de decisiones e incluso de la visibilidad en los medios.

Antonio Pintor Álvarez
Córdoba 16 de febrero de 2012


































De la “Prima de riesgo” al “Riesgo de los primos”

“Se nos rompió el amor de tanto usarlo”, dice la canción. Algo similar ocurre con el lenguaje que usamos, que se va desconectando cada vez más de la realidad que pretende describir, especialmente en el aspecto emocional.
Así todos hemos oído hasta la saciedad los famosos “efectos colaterales” de la guerra de Irak, cuando en la criminal invasión se mataba a ciudadanos civiles, incluidos mujeres y niños. Una vez que conocemos el significado de los conceptos se nos puede decir que se está comunicando lo mismo, pero no es igual, la diferencia está en que de manera racional efectivamente se dice lo mismo pero emocionalmente el impacto es diferente y como sabemos el ser humano, no es un ser racional, sino emocional que posteriormente racionaliza, podemos decir que en realidad usa poco la razón.
En el asunto de la “Crisis” que nos asola y en general en los discursos de los gobernantes, desde que descubrieron lo “políticamente correcto”, se nos “informa” asépticamente, intentado no herir sensibilidades, como si fuésemos seres inmaduros, aún no suficientemente capacitados para enfrentarnos a la cruda realidad.
En esta línea de oscurantismo semántico tenemos la famosa “Prima de riesgo”, cuyo concepto es la diferencia de interés que tienen que pagar los estados con respecto al que paga Alemania por los prestamos que reciben de los bancos y personas muy ricas, o sea por los que tienen el dinero, hoy llamados “mercados”. Puesto que esa diferencia no es fruto de ningún esfuerzo añadido, sino que según nos dicen se debe al riesgo que corren al prestarle a esos países y puesto que todos sabemos por los hechos empíricos de los últimos años que “ellos” no corren ningún riesgo, ya que los Estados han asumido dejar a la población y al patrimonio estatal en la miseria antes que dejar de pagar, incluso lo han incluido como obligación Constitucional, sería mas justo y transparente hablar de usura, usureros e intermediarios entre ambos.
Aunque el término usura se puede aplicar a cualquier tipo de interés que se cobre por lo prestado, es obvio que conlleva una connotación peyorativa en el sentido de interés abusivo. Si conocemos como obtienen el dinero los bancos privados (el último movimiento ha sido traspasar el Banco Central Europeo medio billón de euros al 1%), creo que no es exagerado calificarlos  de usureros, pues lo han prestado al 5%. En definitiva sería más esclarecedor hablar de la usura de los bancos y resto de inversores como uno de los problemas, no el único por supuesto, para resolver la deuda de los Estados.
Con “el riesgo de los primos” quiero llamar la atención a la situación de pobreza que la aplicación de las políticas neoliberales está llevando a la mayoría de la población en beneficio de la minoría rica. Sin embargo quisiera eliminar la connotación victimista para exigir la parte de responsabilidad que les corresponde. Desde el punto de vista ético no se puede dar el voto a políticos que aplican una política a favor de los poderosos y salir limpio de responsabilidad, todos tenemos la obligación de informarnos antes de tomar una decisión a la hora de votar y podremos equivocarnos o ser engañados por personas en las que confiamos, en el primer caso intentaremos corregir el error y en el segundo reprocharemos el engaño, pero de ninguna manera podemos excusar nuestra responsabilidad.
No olvidemos que, Hitler, el mayor genocida de la humanidad llegó al poder elegido por el pueblo, ese pueblo que después se escandalizó de los crímenes pero que no fue capaz de verlos  mientras ocurrían, que era cuando se podía haber hecho algo para ayudar a las victimas.
Finalmente quiero señalar a los intermediarios y facilitadores necesarios para poder llevar a cabo la usura que venimos denunciando. Son los políticos que hoy nos gobiernan, ellos diseñan y aplican las reglas que permiten el expolio de los ciudadanos a favor de los poderosos, políticos que por otra parte no representan ni defienden a la población que gobiernan sino a los poderes económicos que los apoyan y a los que se deben.
Es necesario apoyar otra manera de hacer política y a otros grupos que estén comprometidos con la población y el ecosistema y no con los poderosos.
Apoyemos a Equo como manera de cambiar la sociedad en beneficio de la mayoría de los ciudadanos pues aunque aún seamos pocos como dijo la antropóloga Margaret Mead: “No dudemos jamás de que un pequeño grupo de individuos conscientes y comprometidos puede cambiar el mundo. Es así como ha ocurrido siempre”.

Antonio Pintor Álvarez
Córdoba 6 de marzo de 2012