domingo, 15 de febrero de 2026

El cerebro en el amor.

1.- Hablemos del Amor.        

“El amor es una necesidad, un antojo, un impulso para buscar el mayor premio de la vida”.

Helen Fisher, antropóloga biológica


.Para hablar del amor, no nos apoyaremos en Raphael y su eurovisiva canción del año 67, sino que seguiremos a la antropóloga Helen Fisher, que ha dedicado su vida profesional al estudio de la ciencia del amor.

Empecemos, pues, por el principio, ¿Qué es amar?

El premio nobel G. Bernard Shaw dijo: “El amor consiste en sobreestimar las diferencias entre una mujer y otra”. Con esta definición estaba señalando una de las características del amor, consistente en que la persona objeto de este adquiere un significado especial.

El escritor y diplomático Geoffrey Chaucer dijo: “El amor es ciego”, expresión que recoge el predominio de la emoción sobre la razón.

Ambos autores se están refiriendo al denominado, y denostado por el feminismo, “Amor romántico”.

Antes de entrar en detalles sobre el mismo veamos lo que nos cuenta Helen Fisher de los diferentes sistemas cerebrales relacionados con el amor y que han evolucionado a partir del apareamiento y la reproducción.

Son tres los sistemas cerebrales descritos, íntimamente relacionados y cada uno de ellos activado por hormonas específicas:

1.- El primero es el que subyace y desencadena “el impulso sexual”, que consiste en el deseo de gratificación sexual, y que el escritor W.H. Auden describió de manera gráfica, como “una comezón mental insoportable”.

Esta frase me recuerda un dicho acerca de un alcalde comunista de un pueblo, cuyo nombre omito, famoso en toda la provincia por lo “brutos que eran sus habitantes”. Fue invitado junto a su esposa a visitar la Unión Soviética y entre los actos del protocolo de acogida estaba la asistencia a un concierto. Entre el sonido de violines, pianos y otros instrumentos musicales se introdujo un ruido ajeno provocado por el intenso rascado en la cabeza por parte de la esposa del alcalde. Éste la recriminó advirtiéndole que estaba “dando la nota” al atraer la atención de los espectadores con ese rascado compulsivo. A lo que ella le contestó: “Si me rascara donde realmente me pica, entonces sí que llamaría la atención”.

El impulso sexual surge desde el interior de cada persona, siendo la hormona Testosterona el mensajero que lo pone en marcha en ambos sexos. Es una sensación parecida al hambre que tenemos, en mayor o menor intensidad, todo el tiempo. Igual que con el hambre, donde cualquier alimento es válido para satisfacer las ganas de comer, el impulso sexual inducido por la testosterona se puede sentir en cualquier momento y no es necesario que su aparición ni su satisfacción se focalice en alguien concreto. Este sistema evolucionó para forzarnos a buscar diferentes parejas.

Diferentes dichos populares recogen la necesidad de satisfacer el impulso sexual de “cualquier forma” cuando éste apremia. Es el caso de “a falta de pan, buenas son tortas” que refleja la ampliación del círculo desde lo “normalmente deseable” a conformarnos con lo que tenemos a mano, recurriendo a la autosatisfacción mediante la masturbación o a personas que habitualmente no suelen despertar interés sexual. Otros dichos, con un sesgo masculino, hacen referencia a situaciones extremas del impulso sexual, donde solo los escrúpulos éticos ponen límites, es el caso de “en teniendo rendija manque-sea sabandija” o “cuando las ganas de sexo aprietan, ni los culos de los muertos se respetan.

En estas situaciones, la orientación sexual y otras sensibilidades saltan por los aires ante la presión del impulso sexual.

2.- El segundo de los sistemas cerebrales corresponde al “amor romántico”, en el que nos domina la euforia y la obsesión del amor recién encontrado. Aquí, a diferencia con el anterior no nos vale cualquiera pues, la importancia reside en el sujeto amado que es único. Contrariamente a lo que los antropólogos pensaron en su momento que se trataba de un invento de los poetas franceses de la Edad Media, hoy sabemos que ha formado parte importante de las sociedades tradicionales de las que se tienen registros, siendo una característica que nos diferencia de los otros grandes simios.

La explicación evolutiva está en la necesidad que, a diferencia de otros primates, tenemos los humanos de formar parejas para poder sacar adelante las crías, dada la fragilidad de éstas al nacer y las ventajas evolutivas que esta colaboración, incluida la división del trabajo, supuso para la supervivencia.

La solución dada por la naturaleza está en el enamoramiento, que actúa como un superpegamento de acción rápida que mantiene unida a la pareja durante estos primeros años y que, seguramente, usa un mecanismo cerebral similar al de la impronta en los patos y gansos. La hormona que interviene en este circuito es la Dopamina, la misma que fue señalada erróneamente como “la molécula del placer” por la asociación entre su actividad en el circuito de recompensa y el subidón de ésta provocado por la inyección de cocaína en experimentos realizados con drogadictos. Posteriormente se descubrió que, al igual que la cocaína, las recompensas naturales estimulan la actividad de la dopamina y que en lugar de ser un “marcador del placer” es “una reacción a lo inesperado, lo posible y la expectación”. Es la molécula de “la ilusión y la sorpresa”. Podríamos decir que es “la molécula que subyace la alegría y placer de la infancia con los regalos de los Reyes Magos o Papá Noel” cuando éstos cumplen o superan las expectativas creadas al respecto.

Los científicos que estudiaron este fenómeno, especialmente Wolfram Schultz, denominaron “error de predicción de recompensa” al runrún que obtenemos de lo novedoso. De manera que, realiza una función mucho más importante que abarca un impresionante abanico de actividades humanas, desde crear arte, literatura, música, buscar el éxito, descubrir nuevas leyes … y enamorarse.

En la persona enamorada se producen una serie de características:

-   Centra la atención en la persona objeto del amor y la engrandece, tal como nos decía G. Bernard Shaw.

-       El enamorado se siente lleno de energía.

-       La relación se vuelve dependiente.

-       La persona enamorada se vuelve sexualmente posesiva. Un ansia, que se manifiesta por la necesidad de estar y poseer a la persona amada sexual y emocionalmente.

-       Produce motivación y obsesión, que le hace estar todo el día pensando en la persona amada.

-       Y de manera característica cuando se les preguntaba a los enamorados, todos estaban, naturalmente, dispuestos a morir por la persona amada.

Cuando Fisher estudió los cerebros de un grupo de personas enamoradas mediante el escáner, vio que cuando se les mostraba fotos de la persona amada se producía una gran activación en diferentes regiones cerebrales, siendo una de las más destacadas la relacionada con los efectos de la cocaína. Estaríamos ante una situación en la que la persona amada desencadena un efecto similar al producido por las drogas en el cerebro.

La conclusión a la que llegó Fisher es que el “amor romántico” no es una emoción, sino un impulso que se origina en la parte del cerebro que ansía, es decir, aquella que se activa cuando se desea algo con intensidad. Incluso, afirma, que se trata de un impulso más poderoso que el sexual. Pues, nadie se deprime o se suicida por ser rechazado ante la petición de relaciones sexuales, cosa que, si puede ocurrir en personas despechadas por amor, que están dispuestas a morir o incluso a matar. Se trata de uno de los sistemas cerebrales, similar a los del placer, más poderosos que existen, tanto para la alegría como para la tristeza, como se ha evidenciado en más de 175 sociedades diferentes. La gente mata, muere y vive por amor”. Realidad que es necesario tener presente cuando se analiza la violencia en la pareja.

3.- El tercer sistema es el “apego”, que nos da la sensación de seguridad y calma que se obtiene de una relación a largo plazo, y cuyo origen evolutivo está en la necesidad de adaptarse a otro ser humano durante el tiempo necesario para criar a un hijo en pareja. Siendo la Vasopresina en los hombres y la Oxitocina en las mujeres las hormonas encargadas de activar el sistema.

La complejidad del proceso no está exenta de complicaciones, pues los tres sistemas –impulso sexual (testosterona), amor romántico (dopamina) y apego (vasopresina y oxitocina)- no van siempre en sintonía. Es evidente que están íntimamente relacionados, por eso el sexo casual que surge a instancia de la testosterona, puede complicarse y no ser tan casual, ya que, si la relación sexual es satisfactoria, el orgasmo produce un pico de dopamina, que puede activar el circuito de “amor romántico”, pudiendo provocar que uno se enamore de alguien con quien solo pretendía tener sexo esporádico. Además del pico dopaminérgico, también se produce una liberación masiva de vasopresina y oxitocina, hormonas hipotalámicas del aquí y ahora, relacionadas con el apego y responsables de esa unión cósmica que se siente con alguien después de haber hecho el amor.

No obstante, a pesar de la interconexión existente entre los tres sistemas, no siempre es la misma persona la que los activa, de manera que es posible sentir un profundo apego por una persona con la que uno haya compartido gran parte de su vida mientras se siente un amor romántico con otra persona y a la vez sentir una atracción sexual irrefrenable por una tercera sin relación con las otras dos. Esto quiere decir que, definitivamente, sí somos capaces de “amar” a más de una persona al mismo tiempo, aunque “de manera diferente” dados los diferentes circuitos cerebrales que se activan en cada caso. Esta situación nos puede llevar a una especie de reunión de comité en nuestra cabeza, en la que se dilucida la necesidad de estar con una persona por la que se siente un gran apego, por una parte, y el deseo hacia otra por la que se siente un amor romántico. A lo que se puede añadir el impulso sexual hacia alguien que se cruza ocasionalmente en nuestra vida.

jueves, 29 de enero de 2026

Pesticidas. Un puzle de horror y misterio.

 A partir de los años cincuenta, extraños y desconcertantes problemas empezaron a manifestarse en la fauna silvestre de diferentes partes del mundo. En los informes de los investigadores se mencionaban órganos sexuales defectuosos y anomalías en la conducta reproductiva, pérdida de fecundidad, alta mortalidad infantil, e incluso la desaparición de poblaciones enteras de animales. Con el tiempo, los alarmantes problemas reproductivos de la fauna silvestre comenzaron a observarse en humanos. 

A pesar de las claras señales de que algo iba mal no se quiso o supo ver que todos estos casos, aparentemente inconexos, estaban conectados. Aunque el principal sospechoso era la contaminación química nadie veía el hilo conductor hasta que llegó Theo Colborn (1927-2014). 

A continuación, se expone una muestra de lo que estaba ocurriendo en la fauna silvestre extraído del libro “Nuestro futuro robado” publicado en 1997 y cuyos autores son Theo Colborn, John Peterson Myers y Dianne Dumanoski.  

-       Águilas calvas. Hiposexualidad y esterilidad: La extraña conducta de las águilas calvas, observada en Costa del Golfo (Florida) por Charles Broley un aficionado a la ornitología, que no mostraban ningún interés en aparearse, siendo indiferentes al ritual de anidamiento y al galanteo. A ello se unía la frecuencia de nidos abandonados con los cascarones rotos y el descubrimiento de que el 80% de las águilas calvas de Florida eran estériles. 

-       Nutrias: En Inglaterra, a finales de los cincuenta, empezaron a tener dificultades para la práctica del tradicional “deporte” de la caza de la nutria debido a la escasez de ejemplares. Aunque se sospechó del insecticida Dieldrin, siguió siendo un misterio hasta los ochenta. 

-       Visones estériles: A mediados de los sesenta los criadores de visones del Lago Michigan vieron como su próspero negocio se hundía ante los misteriosos problemas de reproducción. El número de crías fue descendiendo hasta que, algunas hembras, no parían nunca y las pocas que lo hacían perdían a sus crías al poco de nacer. En algunos casos también las madres morían. En este caso las sospechas de contaminación recayeron sobre los PCBs, sustancias químicas sintéticas usadas para aislar instalaciones eléctricas. Curiosamente, diez años antes, otros criadores de visones del Medio Oeste se habían arruinado por problemas de reproducción debido a que los alimentaban con despojos de pollos a los que se les administraba Dietilestilbestrol (DES) una hormona femenina sintética para acelerar su crecimiento. Aunque los síntomas eran similares, la relación entre los dos desastres era un misterio.

-       Gaviotas argénteas: En 1970 la colonia de gaviotas argénteas de la isla Near en el Lago Ontario presentaba un aspecto sobrecogedor. En una época en la que deberían estar muy ocupadas alimentando a sus vociferantes crías, el biólogo Mike Gilbertson encontró por todas partes huevos sin incubar, nidos abandonados y algunos polluelos muertos. Calculó que el 80% de los polluelos había muerto antes de salir del huevo y que presentaban extrañas deformidades como plumas de adulto en lugar del plumón, algunos no tenían ojos, las patas deformes, el pico torcido y también los había arrugados y marchitos con el saco vitelino acoplado sin poder utilizar su energía para desarrollarse.

Gilbertson recordó que estas deformidades eran similares a la enfermedad llamada edema de los pollos”, que aparecía en la descendencia de gallinas tratadas con dioxinas en experimentos de laboratorio. Ello le llevó a sospechar que los Grandes Lagos estuvieran contaminados con dioxinas, lo que fue acogido con escepticismo y burla por parte de sus superiores y colegas.

-       Gaviotas lesbianas: A principios de los setenta, en las islas del Canal, al sur de California Ralph Schreiber encontró nidos de gaviota occidental con cantidades excepcionales de huevos lo que le permitió, a pesar de la dificultad para distinguir el macho de la hembra, descubrir que las hembras estaban anidando con otras hembras. A pesar del incremento de huevos en los nidos, nacían menos polluelos de lo normal y los cascarones eran anormalmente finos, lo que indujo a sospechar de la exposición al DDT.

En las décadas siguientes se encontró el “emparejamiento homosexual” de hembras en poblaciones de gaviotas argénteas de los Grandes Lagos, en las gaviotas hiperbóreas del golfo de Puget y en las diezmadas poblaciones de charranes rosados en la costa de Massachusetts.

-       Caimanes con micropenes en el lago Apopka: En los años ochenta, en la búsqueda de huevos de caimán para la industria de su valiosa piel se encontró que, a diferencia de algunos lagos de Florida en los que el 90% eran viables, en el lago Apopka apenas llegaban al 18% y lo peor era que la mitad de las crías morían antes de los diez días. Lou Gillette, biólogo de la universidad de Florida especializado en la reproducción de reptiles no encontraba explicación y lo relacionaba con un accidente ocurrido en una fábrica situada a medio kilómetro del lago que produjo un vertido del plaguicida dicofol ocasionando una alta mortalidad en los caimanes. Sin embargo, el análisis de muestras indicaba que las aguas estaban ya limpias del plaguicida. En la captura de ejemplares de caimán realizada por los biólogos para su estudio, encontraron una extraña deformidad en muchos de los machos: al menos el 70% tenían el pene anormalmente pequeño.

-       Focas: En 1988 se produjo en el norte de Europa una epidemia que causó la mayor mortandad de focas de la historia con cerca de 18.000 ejemplares muertos, lo que suponía más del 40% de la población total de focas del mar del Norte. Para el virólogo y veterinario holandés Albert Osterhaus el problema no era la contaminación, sino que todos los indicios apuntaban a una enfermedad infecciosa. Las víctimas de la epidemia presentaban diferente sintomatología lo que indujo a sospechar de un virus que inhiba el sistema inmune. Con el tiempo los investigadores encontraron indicios de que las focas muertas estaban infectadas por un virus destemperado (moquillo), similar pero no idéntico al que provoca una enfermedad letal en los perros y otros cánidos. Permanecía el misterio, ya que la enfermedad había sido más liviana en las costas poco contaminadas de Escocia.

-       Delfines: En los años noventa empezaron a aparecer muertos en las playas de Valencia delfines listados, que fueron aumentando en los meses de verano, no solo en Valencia sino también en Cataluña, Mallorca, las demás islas Baleares y por todo el Mediterráneo. Aunque el asesino resultó ser un virus de la familia de los destemperados (moquillo) parece que contó con un cómplice como indicó el biólogo marino de la universidad de Barcelona Alex Aguilar, que había encontrado en las muestras de los cadáveres en las playas niveles de PCBs dos o tres veces superiores a los de los delfines sanos.

-       Humanos. Esterilidad y cáncer testicular: En 1992 Niels Skakkebaek, especialista en reproducción de la universidad de Copenhague (Dinamarca) había observado que las anormalidades de los espermatozoides (dos cabezas, dos colas, sin cabeza, movimientos anormales, etc.) iban en aumento, mientras que su número estaba decreciendo, llegando a un descenso del 50% entre 1938 y 1990. Simultáneamente la incidencia de cáncer testicular había aumentado no

solo en Escandinavia sino también en otros países. Además, otras anomalías como el no descenso testicular (criptorquidia) o acortamiento de los conductos urinarios eran más frecuentes.

Debemos a Theo Colborn, como una Miss Marple de la ciencia, la labor de encajar todas las piezas del puzle para aclarar el misterio.


Tyrone Hayes y los efectos de la atrazina sobre los anfibios.

El experto en ranas Tyrone Hayes, fue contratado por la empresa Syngenta para estudiar los efectos del herbicida atrazina sobre los seres vivos.  Al carecer de protección durante el desarrollo embrionario, pues no disponen de la cascara del huevo de las aves ni de la placenta de los mamíferos, los anfibios son los animales más vulnerables y, por tanto, los más idóneos ya que en ellos es donde antes aparecen los efectos de cualquier sustancia tóxica.

La atrazina es un herbicida con actividad de disruptor endocrino, capaz de dañar nuestras hormonas y afectar negativamente a nuestra salud, incluso a dosis tan bajas como 1 parte entre 10.000 millones, equivalente a una gota en tres piscinas olímpicas, produjeron ranas con varios testículos y varios ovarios en el mismo ejemplar, además es un posible carcinógeno, con mayor evidencia en cáncer de mama y de próstata.

Se ha demostrado que cuando las ranas se exponen a la atrazina, algunos a pesar de ser genéticamente machos, se vuelven completamente hembras llegando a poner huevos.

  

El mecanismo por el que se producen estas alteraciones se debe a que la atrazina provoca un desequilibrio hormonal desastroso.

Los testículos producen la hormona masculina testosterona. La enzima aromatasa transforma la testosterona en estrógeno, que es la hormona femenina.

La atrazina activa a la aromatasa y aumenta la transformación de testosterona en estrógeno, produciendo una castración química y una feminización del sujeto, en el caso de los machos.

En las mujeres la mayoría de los cánceres de mama son estrógeno-dependientes de manera que los estrógenos, cuyos niveles aumentan a consecuencia de la aromatasa, potencian su desarrollo.


La misma empresa que vende la atrazina comercializa el letrozol, un fármaco utilizado en el tratamiento del cáncer de mama, ya que actúa inhibiendo la actividad de la aromatasa y frenando la producción de estrógeno.

La atrazina ha sido el mayor contaminante del agua subterránea, de consumo y de lluvia, llegando a verter 40.000 toneladas anuales.

Otro elemento relacionado con las hormonas es el bisfenol A que tiene un efecto estrogénico tan potente que se pensó en utilizarlo como estrógeno sintético. Esta sustancia se ha estado usando como material para la fabricación de los biberones en bebes. El BPA se filtra de los biberones a la leche, de manera que hemos estado administrando estrógeno sintético a los bebes.