martes, 4 de agosto de 2026

El Sol: Beneficios de una “moderada exposición” e inconvenientes de la “excesiva protección”. 2ª Parte

¿Qué tipos de cremas protectoras tenemos en el mercado?

Símbolos que debemos conocer al utilizar las cremas.

Los “protectores solares” convencionales son “filtros químicos”.

Como explican Anna del Passo y Ana Isabel de Andrés, dos expertas en cosmetología, nuestro cuerpo tiene su propio método de protección de los rayos UVA, como por ejemplo la melanina y el sudor (contiene un ácido que es un potente protector). El protector solar químico interfiere con este método de protección natural de nuestro organismo. Por eso se dice que se deben poner media hora antes de la exposición al sol, porque tienen que ser absorbidos por la piel para que se produzca la reacción química correspondiente.

 


¿Qué riesgos presentan el uso de estas cremas que debemos conocer?

Estos filtros químicos tienen serios problemas para la salud:

-       1.- Actúan como disruptores endocrinos, interfiriendo en el sistema hormonal.

Según explica el catedrático de medicina Nicolás Olea, los tres grandes grupos químicos que se utilizan en los protectores solares son benzofenonas, camcenos y oxicinamatos, y los 3 son anti androgénicos, modifican el comportamiento de las hormonas sexuales.

El departamento de farmacología de la Universidad de Zurich ha denunciado que la mayor parte de los protectores solares farmacológicos tiene actividad hormonal; funcionan como disruptores endocrinos, como en el caso de las botellas de plástico y los antiadherentes de las sartenes..

Los disruptores endocrinos pueden producir graves problemas de salud, desde la deficiencia de síntesis de vitaminas hasta enfermedades como el cáncer.

 

-       2.- Tapona la salida del sudor.

Para mantener la crema en la piel se dificulta la sudoración y añade en su fórmula química el ácido protector que contiene el sudor sintetizado en laboratorio.

 

-       3.- Elimina la alarma natural de nuestro cuerpo

Nuestro cuerpo se enrojece cuando la exposición al sol sobrepasa el límite de lo saludable (DEM). Este aviso natural del cuerpo no existe cuando usamos protectores solares químicos, por lo que nos exponemos al sol más tiempo del que es recomendable para nuestra salud.

 

-       4.- Impide la síntesis de vitamina D

Somos el país europeo con más deficiencia de vitamina D, a pesar de ser los que más tiempo nos pasamos al sol.

Esta carencia no es solo por la protección solar, pero el uso de filtros solares impide que nuestro organismo sintetice correctamente la vitamina D, que obtenemos de la exposición a la luz solar.

 

-       5.- Contaminan el medio ambiente:

Están compuestos por sustancias químicas, en su mayoría derivadas del petróleo. La industria petroquímica es tóxica para el medio ambiente y nuestra salud.

Se contaminan los océanos debido a su uso y abuso en las playas. En particular, son una amenaza ecológica para los arrecifes de coral. Y también para los peces, como demuestran unas investigaciones recientes de la Universidad del País Vasco donde detectaron en los peces diversos componentes de fármacos y la famosa oxibenzona, filtro solar químico de los protectores convencionales.

 

¿Qué alternativa tenemos?

Protectores solares con filtros físicos.

Los filtros físicos, también conocidos como minerales o bloqueadores solares son polvos minerales inertes, como el óxido de zinc y dióxido de titanio (los más usados).

Forman una capa en la piel que refleja la luz solar y así impiden que los rayos UV penetren en nuestro cuerpo.

No intervienen en la química de nuestro organismo, sino que actúan sobre la piel a modo de pantalla, como un espejo.

Algunas marcas convencionales de protectores solares han empezado a sustituir parte de los filtros químicos por físicos, para reducir el nivel de alergias y toxicidad que producen muchos de los filtros químicos. Así que asegúrate de que el protector solar, aunque indique que lleva filtros físicos, no contiene además ningún filtro químico.

¿Qué inconvenientes presentan?

Las desventajas de los filtros físicos son:

  • 1. Son más pastosos y dejan una película más o menos blanca (depende de la marca) debido al tamaño de las partículas minerales.
  • 2. El trabajo de la industria para disminuir el tamaño de estas partículas y reducir este efecto «máscara» de los filtros solares pasa por el uso de nanotecnología. Esta tecnología trabaja con partículas tan pequeñas que pueden atravesar la membrana celular. Existe controversia en el efecto que esto puede tener para el organismo, por lo que, preventivamente, algunos fabricantes ecológicos de cremas solares no usan nanotecnología.

Después de que entrara en vigor la ley EC 1223/2009 es obligatorio para las marcas citar en su etiqueta la palabra «nano» entre paréntesis cuando se use nanotecnología, por tanto, podemos comprobarlo leyendo los ingredientes de la crema. Es importante no usar un filtro físico que use nanopartículas.

En concreto, el uso de nanotecnología con el dióxido de titanio (el filtro físico más usado) se ha demostrado peligroso para la salud, especialmente al inhalarlo o ingerirlo. Está relacionado con problemas graves como el cáncer. Aunque estos estudios se conocían desde hace mucho, oficialmente el dióxido de titanio se consideraba seguro. Pero recientemente la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria declaró el dióxido de titanio como no seguro para alimentación (sí, se ha estado usando como colorante en alimentación (confitería, panadería, salsas…), cosmética, pinturas, medicamentos, etc.). Se le relaciona con genotoxicidad (capacidad de una substancia de dañar el ADN, el material genético de las células).
La EFSA reconoce que el dióxido de titanio se acumula en el cuerpo y concluye que no se puede considerar seguro para animales, consumidores ni el entorno.

El14 de enero de 2022 se publicó el reglamento donde se prohíbe el dióxido de titanio (E171) como aditivo alimentario en la Unión Europea.

Filtros vegetales o biológicos

No están reconocidos como filtros solares, ya que el sistema y el protocolo de medición de filtros excluye la investigación, y por tanto el reconocimiento de otro tipo de protectores solares que no sean químicos. Son los protectores naturales que usaban nuestros ancestros. Entre otros: aceite de oliva, de sésamo, de coco, caléndula, manteca de karité, buriti o aloe vera. Por supuesto certificados ecológicos.

La primera protección se origina de manera fisiológica mediante la producción de melanina por parte de los melanocitos oscureciendo la piel y formando un escudo, a ello se añade la producción de sudor por las glándulas sudoríparas que actúa como protector químico. Esta situación ha provocado que el color de nuestra piel haya evolucionado en un delicado equilibrio entre la tonalidad oscura, para evitar que la luz solar dañe la piel y destruya el folato (VB9), y la tendencia a la tonalidad clara, necesaria para promover la producción de Hormona-vitamina D.


El DEM de estas dos personas difiere significativamente, siendo mucho más elevado el de la foto de abajo, lo que supone mayor resistencia a las quemaduras solares que la de la arriba.

A veces resulta útil observar a los animales para aprender de ellos. Se dice que los hipopótamos se protegen del sol con barro y no con cremas. Si imitando su ejemplo nos cubrimos los hombros y cara con una fina capa de “arcilla medicinal”, el ungüento de la arcilla de hidralgirita con la que se forma el comestible “Chaco puneño” del altiplano peruano-boliviano, observaremos que no sólo nos protegemos del sol, sino que además deja la piel fresca y libre de grasas sebáceas. Es decir que, en la fangoterapia, el sol estimula al barro para ofrecer una prodigiosa medicina que hipopótamos, cerdos, lagartos y otros especímenes, conocen muy bien. La arcilla está compuesta en gran medida por silicatos de aluminio, una sustancia que al ingerirse o aplicarse en el cuerpo no tiene capacidad de ser absorbida. Al usarla tópicamente tiene la virtud de formar un escudo metálico, una calamina de aluminio que nos protege del sol.

En nuestro entorno es el caso del cerdo, que después de comer se revuelca en el barro y luego se tiende bajo el sol. El barro actúa terapéuticamente regulando su temperatura y junto con el sol escurre las mucosidades y participa en el proceso de remover toxinas de su sangre. Esta conducta del cerdo, que instintivamente conoce los beneficios de la fangoterapia, ha sido interpretada por “los sabios sapiens” como un comportamiento torpe y sucio, siendo denostado por ello. 

La piel, como órgano desintoxicante del cuerpo, no debemos taponarla con aceites petroquímicos, que saturan las células y ahogan las membranas. Utilizaremos maneras inocuas y elementales para protegernos del sol, como la vestimenta, los sombreros, las sombrillas y, lo más inteligente, evitando exponerse al sol directo durante largos periodos entre las 11am y 2-3 pm, que es cuando la intensidad de radiación UV es mayor.

Un compuesto natural es el aceite de ajonjolí con unas gotas de aceite esencial de lavanda, con lo que obtendremos un factor de protección #15. Tanto el aceite de ajonjolí considerado un aceite depurativo de la piel, como la arcilla de chaco tienen la virtud de escarbar y remover toxinas del cuerpo. 

Si por algún motivo nuestra piel recibiese un exceso de exposición al sol, aplicaremos tópicamente la sábila, más conocida como aloe vera, la manteca de Karité o el aceite de coco. Tanto el aloe vera como la manteca de Karité actúan como protectores y como hidratantes para tratar las quemaduras post exposición solar.

El aceite de coco, además de ser útil como protector solar, puede usarse para el bronceado. El consumo regular del aceite de coco hace que la piel contenga las maravillosas grasas saturadas de cadena media (el ácido laúrico, caprílico y cáprico) estas delicadas mantecas nos protegen la piel de los daños causados por los rayos ultravioleta.

¿Cuál sería el mejor protector solar?

Combinación de filtros físicos y vegetales

La propuesta que encuentro más interesante es la que combina filtros físicos y vegetales en un mismo protector solar.

Tienes la pantalla mineral para rebotar los rayos UV, y además te ayudas con la protección extra e hidratación de los aceites vegetales.

Dos marcas con estas características son:

  • Di Oleo: filtros físicos (óxido de zinc) sin nanopartículas con aceites vegetales como oliva, zanahoria, coco y varios aceites esenciales. 100% vegana. Ahora también lo tienen en envase de cartón biodegradable.
  • Ajedrea: filtro físico (óxido de zinc) sin nanopartículas con ingredientes como aceite de coco, aloe vera o vitamina E. Contiene también cera de abeja, por lo que no es vegana.

¿Qué te puede ayudar para no sobreexponerte al sol? Cambiar de paradigma

-       Tomar el sol es saludable, pero no la exposición prolongada o en los momentos de mayor incidencia solar.

-       El instinto del ser humano ha sido siempre buscar la sombra en las horas de mayor intensidad del sol. Hagamos caso a la sabiduría de nuestro cuerpo.

-       Pasar todo el día tirado al sol como si fuéramos lagartos sin ningún control no es una opción inteligente.

¿Qué entendemos por exposición inteligente a Sol?

Michael Holick, el experto en vitamina D, hace la siguiente propuesta a la que llama 

“La solución Holick”.

-   1. ESTIMAR personalmente el tiempo que necesitamos para que se nos enrojezca la piel. Es lo que se conoce como DEM (Dosis Eritematógena Mínima)

-  2. EXPONER durante un 25-50% de nuestro DEM (tiempo), un 25-50% de nuestra superficie corporal. Suele ser suficiente la exposición de brazos y piernas.

-   3. PROTEGER, mediante medios naturales: buscar la sombra, ropa adecuada, sombreros, etc. Y, en caso necesario, con las llamadas “cremas protectoras”.

Otras medidas:

·         Especialmente en los días en los que más nos exponemos al sol, tomar alimentos ricos en antioxidantes, betacarotenos, vitamina C y grasa saludable, como la fruta y verdura en crudo, ensaladas, zumos y batidos verdes, semillas, aguacate y frutos secos.

·         Mantén la piel hidratada. Principalmente desde dentro con la alimentación, pero también por fuera. Después de la ducha, y sobre todo en verano, usa siempre aceites o cremas naturales para hidratar tu piel.

·         Haz una exposición al sol progresiva. Empieza por paseos, ratos cortos y ve aumentando progresivamente.
Lo ideal sería exponerse al sol todo el año, con inteligencia, en las horas menos fuertes del día y en función de nuestro tipo de piel e incidencia del sol donde vivimos.
Lo que no tiene ningún sentido es pasar de estar bajo techo todo el invierno a exponernos al sol en agosto en pleno mediodía (y menos aún si es en una latitud ajena a la nuestra con mayor índice UV).

·         Ponte a la sombra, sobre todo en las horas fuertes del día. Usa sombrero, gorra, sombrilla, ropa, …

·         Especialmente para los niños, que puedan jugar libremente en la playa, que usen camiseta. Hay que tener en cuenta que las camisetas normales de algodón, especialmente cuando se mojan, no protegen de los rayos UV. Existe en el mercado ropa especializada con protección solar incluso cuando está mojada. Son prendas que se cosen con una mayor densidad de lo habitual para no dejar pasar a los rayos UV. Se trata de una opción interesante, y diría necesaria en el caso de los niños, que difícilmente en la playa van a estar sentados bajo una sombrilla. Hay que decir que los materiales que se usan para fabricar estas prendas son principalmente sintéticos y seguramente su producción no es la más sostenible… Por eso es mejor asegurarse de que es una prenda de calidad y que no se deteriora con el uso y lavados. Las marcas españolas it’s love the sun o from sun with love pueden ser opciones interesantes.

·         Usa un protector solar que combine filtro físico y aceites vegetales, como el de los ejemplos citados.

¿Será posible que los protectores solares, dejando de lado sus dudosos componentes, estén entorpeciendo que el cuerpo ejerza su capacidad de sintetizar las hormonas que nos protegen del cáncer?  En pocas palabras, la exposición mesurada e inteligente al sol nos protege del cáncer, mientras que los protectores solares con la extendida y oculta carbonización que propicia son prácticas antitéticas e incompatibles con la salud. En la actualidad puede parecer una declaración iconoclasta decir que el sol nos protege del cáncer. Ciertamente la peligrosa insolación incrementa el riesgo de tumores de piel como el melanoma, pero la exposición moderada al sol reduce su riesgo en un 15%.

 

El Sol: Beneficios de una “moderada exposición” e inconvenientes de la “excesiva protección”. 1ª Parte.

 

4 de agosto de 2026.

En nuestra relación con el astro-rey, hemos pasado de venerarlo como a un dios a demonizarlo como el causante de muchos de nuestros males en salud.

Este artículo es un intento por equilibrar los papeles y desmontar esa perniciosa creencia, pues ni el Sol es tan malo como lo pintan ni las cremas protectoras son tan beneficiosas como la propaganda nos quiere hacer creer.

Aunque el Sol es fuente de vida, es importante conocer aspectos básicos para exponernos de manera inteligente, que no es precisamente lo que está haciendo la chica de la foto.

Radiación solar.

Se denomina radiación ultravioleta (UV) a la radiación electromagnética cuya longitud de onda está comprendida, aproximadamente, entre los 10 y los 400 nanómetros (nm). Su nombre proviene de empezar su rango desde longitudes de onda más cortas de lo que los humanos identificamos como el color violeta (400nm), siendo dicha luz o longitud de onda invisible al ojo humano al estar fuera del espectro visible (380nm – 780nm). Esta radiación es parte integrante de los rayos solares y produce varios efectos en la salud al ser una radiación que oscila entre la inocua no-ionizante y la dañina ionizante. 



-   Los rayos UVA -onda larga- (400-315nm) Suponen la mayor proporción de los rayos ultravioleta (95%) y son los de mayor riesgo para la salud por su acción silenciosa sobre la piel penetrando hasta los vasos sanguíneos situados en la dermis, dañando el tejido conjuntivo lo que provoca que la piel pierda su tono y elasticidad, causando envejecimiento prematuro, manchas y arrugas. Además, puede dañar el ADN de las células con el riesgo de cáncer de piel y la capacidad para destruir el folato, imprescindible en múltiples procesos vitales. Son los famosos rayos UVA de las clínicas de belleza, ya que oxidan la melanina almacenada produciendo un bronceado rápido pero efímero.


-    Los rayos UVB -onda media(315-280 nm), suponen el 5% de los rayos UV, tienen menor longitud de onda que los UVA, solo penetran en la epidermis y hacen que los melanocitos produzcan el pigmento melanina y después se almacena en los melanosomas que son captados por las otras células de la piel, los queratinocitos, y forman una capsula nuclear que protege su ADN.

Estas radiaciones son las que convierten un derivado del colesterol en provitamina D o Colecalciferol al actuar sobre los queratinocitos.

Son los que producen la alergia al sol y el enrojecimiento de la piel avisando del riesgo de quemadura si persiste la exposición. Al igual que los UVA también suponen un riesgo de cáncer de piel.

A diferencia con los UVA, al estimular la producción de melanina por los melanocitos, producen un bronceado más lento pero persistente.

-    Los rayos UVC -onda corta- (280-100 nm) no llegan a la superficie terrestre al ser bloqueados por la capa de ozono y el oxígeno de la atmosfera. En la actualidad se está utilizando lámparas con luz UVC para desinfectar espacios en hospitales, ampliando el uso que con esta función se les estaba dando en la estación espacial.

Otros conceptos que necesitamos conocer para un correcto manejo de la exposición solar son: el DEM y el SPF.

-       DEM son las siglas de Dosis Eritematosa Mínima y se refiere a la cantidad mínima de radiación ultravioleta necesaria para provocar un enrojecimiento de la piel a las 24 horas. Depende de variables como el color de piel, la situación geográfica, la estación del año y la hora. Siendo su intensidad máxima en el ecuador de la Tierra desde donde va disminuyendo si nos alejamos hacia los Polos. Podemos decir de manera simplificada que el DEM es la defensa natural de cada persona ante la exposición solar y consiste en el tiempo que tarda ésta en producir enrojecimiento en cada persona en un momento y lugar concreto.

 

-       El SPF (en inglés) o FPS (en español) son las siglas de Factor de Protección Solar e indica cuantas veces (tiempo) se puede aumentar el DEM individual antes de que aparezca el enrojecimiento. Es una medida que indica, el número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural del cuerpo frente al enrojecimiento previo a la quemadura producida exclusivamente por la radiación UVB. Es el número que aparece en los envases de las cremas de protección solar. Aunque se ha extendido el uso de las cremas con el máximo SPF 50+, si tenemos en cuenta que se deben aplicar cada dos horas y siempre después del baño o secado no hace falta obsesionarse con factores altos, pues un SPF de 15 o 30 son suficientes para cubrir las dos horas. Lo importante es tener la precaución de reponerlo con la frecuencia recomendada y que incluya protección a los UVA, que son los más peligrosos. En el esquema adjunto se recogen los símbolos que debemos conocer.

 

 

A partir de la década de los ochenta, coincidiendo con el deterioro de la capa de ozono causada por el intensivo uso de los clorofluorocarburos (CFC) como refrigerantes industriales y propelentes, se inició una importante campaña alertando al público sobre la necesidad de protegerse del sol.

Los temores de un mundo sin capa de ozono, con los seres humanos calcinados bajo un sol implacable y enfermando de cáncer de piel, gracias a las medidas tomadas por las Naciones Unidas en el Protocolo de Montreal prohibiendo el uso de los CFC, no se han hecho realidad.

Sin embargo, el miedo instalado en la población fue hábilmente utilizado por las empresas fabricantes de todo tipo de cremas bloqueadoras y protectoras solares, cuyas ventas se han multiplicado y curiosamente la incidencia del temido melanoma, del que se supone nos protege, también se ha incrementado. Y ello, a pesar de que la capa de ozono es ahora más segura que hace 30 años.

Si lo ponemos en cifras, desde 1972 el uso de cremas protectoras solares ha aumentado a 4.000 millones de unidades anuales y la incidencia de melanomas se ha triplicado.

Según la medicina china, el colon, el pulmón y la piel son órganos de eliminación, y los tres contienen tejidos que desprenden mucosidades. Específicamente la piel es considerada como un tercer pulmón, y como tal es un órgano de absorción y exhalación. La piel como tejido de desintoxicación, exuda acné, sudores, forúnculos y otras purulentas excrecencias.

Las cremas protectoras solares, al igual que otras pomadas cosméticas de origen sintético y petroquímico, recubren los poros, ahogan la respiración natural de las células de la piel y absorben su humedad. El resultado será una piel consumida y reseca, que intentaremos aliviar aplicando cremas humectantes, con más petroquímicos o aceites vegetales refinados, los cuales taponaran las vías de eliminación del órgano y harán que esa piel, maltratada con estos productos, esté más seca y deshidratada. De esta forma, entraremos en un círculo vicioso de uso continuo de cremas hidratantes que, al tiempo que enriquece a los comerciantes, empobrece nuestros bolsillos y la salud de la piel.

No sólo no se debe ungir la piel con cremas densas, sino que debemos adoptar la costumbre del frotado cutáneo con esponjas exfoliantes que nos abran los poros, para lograr una piel limpia y oxigenada.

El otro aspecto a tener en cuenta es la salud de los mares ya que son millones las botellas de protectores solares que se enjuagan en el mar a diario. Aunque sólo fuera para cuidar la salud de los mares y los peces, debiéramos despojarnos de estas lociones tóxicas y sin beneficio alguno.

En nuestra cultura, con un consumismo desorbitado, hemos aprendido a temer al sol y se nos condiciona a comprar para cubrimos con encarecidas pomadas antisolares, cuando lo sensato sería aprender tanto a captar el sol como a cuidarnos con inteligencia de una excesiva exposición.

Los ancestros de los Andes ya tenían esta sabiduría y reverenciaban al Taita Inti (Padre Sol), porque lo valoraban como fuente suprema e inagotable de toda la vida en la Tierra y, para las vedas, el Prana es la fuerza vital que el sol le transmite al aire.

Los primeros astronautas que regresaron del espacio llegaron lánguidos, consumidos y aquejados de una extrema fatiga. La explicación de ello se tuvo cuando se comprendió que el oxígeno no es suficiente para la vitalidad de las personas. El aire, además de llevar oxígeno, debe estar ionizado y magnetizado, tarea en la que el sol juega un rol imprescindible para nuestra vitalidad. Pero, no es sólo el aire quien debe recibir la influencia del sol, también tiene que estar en nuestros alimentos y en el agua, de ahí la importancia del alimento vivo y fresco. El mejor horno para preservar la integridad del alimento es el horno solar, cocinado en ollas de arcilla. El agua que bebemos también chispea, se limpia e ioniza con el sol.

Cremas protectoras solares.

En nuestra sociedad se ha inculcado una cultura de alarma y desconfianza del sol, que ha sido hábilmente utilizada por la industria. Con la astucia de saber que la helioterapia no es comerciable pero las cremas antisolares si, las transnacionales participan en estas “campañas informativas” manipulando la ciencia. Es difícil encontrar una revista que no esté lubricada con un reportaje sobre la piel, el cáncer, los protectores solares y las cremas hidratantes.

“Los datos demuestran que la vitamina D es un potente anticancerígeno y un exquisito regulador inmunitario. Aunque muchas de esas propiedades se manifiestan sólo cuando la concentración sérica de la vitamina D es superior a la media de la población”. 

En los últimos 100 años, a pesar de que nuestra exposición al sol ha disminuido notoriamente y el uso de cremas protectoras se ha disparado, la incidencia de cáncer de piel se ha incrementado. Hoy en día los investigadores especializados en la Vitamina D han observado que cerca del 85% de población mundial no recibe suficiente exposición al sol. 

Los protectores solares, introducidos en 1988, tienen una notable responsabilidad en la actual epidemia de deficiencia de vitamina D y, desde esa fecha, el cáncer de piel se ha incrementado. Lo paradójico es que la mayoría de los protectores solares nos protegen de la UVB y son menos eficaces para protegernos de la más peligrosa luz UVA, que es la frecuencia relacionada con el cáncer. Se estima que sólo en EE. UU. podría prevenirse entre 200 a 300 mil casos de cáncer al año, si los niveles de Vitamina D en la sangre fueran normalizados. Se calcula que por cada caso fatal de cáncer de piel debido a un abuso de ultravioleta más de 200 mueren de otros tipos de cáncer por insuficiencia de UV y niveles ínfimos de vitamina D. 

Debemos ser muy precavidos con los componentes de este tipo de cremas, pues las lociones forman sedimentos que la piel absorbe y traslada a la sangre, desde donde se distribuye por el organismo. Un principio que debemos tener presente es que: “Todo lo que vayamos a untar sobre la piel deben ser sustancias que podamos también ingerir por boca”. Si degustáramos una cucharadita de alguno de los protectores solares al uso, su desagradable sabor nos alertará de que esa sustancia no es apta para el consumo humano.

Desgraciadamente la piel no tiene papilas gustativas, pues su sentido es el tacto y no el gusto. Por ello, aunque pueda deleitarnos el masaje de una crema, no podemos reconocer que, ese placer epidérmico, puede emponzoñar la sangre sigilosamente. En general, aunque confiamos que estos productos han sido evaluados con rigor, no suele ser el caso. Es la industria fabricante la que los pone a prueba y emite los informes sobre su seguridad y eficacia.

En contra de lo que solemos creer, gracias a la propaganda, el hecho de aplicarnos un protector solar no va a forjarnos un pellejo de titanio, ni de resistencia ilimitada a los rayos ultravioleta. Más aún, se sabe que la luz ultravioleta origina reacciones químicas con este tipo de cremas, generando radicales libres y mutaciones que desencadenan un efecto de agresión al núcleo de las células, actuando de factores promotores de enfermedades como el cáncer. Paradójicamente tienen el potencial de producir aquello que más temor nos produce y que con su uso queremos evitar.

 

El próximo articulo abordará los tipos de cremas, sus riesgos y como exponerse de manera inteligente al Sol.