¿Qué tipos de cremas protectoras tenemos en el mercado?
Símbolos que debemos conocer al utilizar las cremas.
Los “protectores solares”
convencionales son “filtros químicos”.
Como explican Anna del Passo y Ana Isabel de Andrés, dos expertas en cosmetología, nuestro cuerpo tiene su propio método de protección de los rayos UVA, como por ejemplo la melanina y el sudor (contiene un ácido que es un potente protector). El protector solar químico interfiere con este método de protección natural de nuestro organismo. Por eso se dice que se deben poner media hora antes de la exposición al sol, porque tienen que ser absorbidos por la piel para que se produzca la reacción química correspondiente.
¿Qué riesgos presentan el uso de estas cremas que debemos conocer?
Estos filtros químicos tienen serios problemas para la salud:
-
1.- Actúan como disruptores endocrinos, interfiriendo en
el sistema hormonal.
Según explica el catedrático de
medicina Nicolás Olea, los tres grandes grupos químicos
que se utilizan en los protectores solares son benzofenonas, camcenos y
oxicinamatos, y los 3 son anti androgénicos, modifican el
comportamiento de las hormonas sexuales.
El departamento de farmacología de
la Universidad de Zurich ha denunciado que la mayor parte de los
protectores solares farmacológicos tiene actividad hormonal; funcionan como
disruptores endocrinos, como en el caso de las botellas de plástico y los
antiadherentes de las sartenes..
Los disruptores endocrinos pueden
producir graves problemas de salud, desde la deficiencia de síntesis de
vitaminas hasta enfermedades como el cáncer.
-
2.- Tapona la salida del sudor.
Para mantener la crema en la piel se dificulta
la sudoración y añade en su fórmula química el ácido protector que
contiene el sudor sintetizado en laboratorio.
-
3.- Elimina la alarma natural de
nuestro cuerpo
Nuestro cuerpo se enrojece cuando la exposición al sol
sobrepasa el límite de lo saludable (DEM). Este aviso natural del cuerpo no
existe cuando usamos protectores solares químicos, por lo que nos
exponemos al sol más tiempo del que es recomendable para
nuestra salud.
-
4.- Impide la síntesis de vitamina
D
Somos el país europeo con
más deficiencia de vitamina D, a pesar de ser los que más tiempo nos
pasamos al sol.
Esta carencia no es solo por la
protección solar, pero el uso de filtros solares impide que nuestro organismo
sintetice correctamente la vitamina D, que obtenemos de la exposición a la luz
solar.
-
5.- Contaminan el medio ambiente:
Están compuestos por sustancias
químicas, en su mayoría derivadas del petróleo. La industria
petroquímica es tóxica para el medio ambiente y nuestra salud.
Se contaminan los océanos debido a su uso y abuso en las playas. En particular, son una amenaza
ecológica para los arrecifes de coral. Y también para los peces, como
demuestran unas investigaciones recientes de la Universidad del País
Vasco donde detectaron en los peces diversos
componentes de fármacos y la famosa oxibenzona, filtro solar químico de
los protectores convencionales.
¿Qué alternativa tenemos?
Protectores solares con
filtros físicos.
Los filtros físicos, también conocidos como minerales o bloqueadores solares son
polvos minerales inertes, como el óxido de zinc y dióxido de titanio
(los más usados).
Forman una capa en la piel que refleja
la luz solar y así impiden que los rayos UV penetren en nuestro
cuerpo.
No intervienen en la química de
nuestro organismo, sino que actúan sobre
la piel a modo de pantalla, como un
espejo.
Algunas marcas convencionales de
protectores solares han empezado a sustituir parte de los filtros químicos por
físicos, para reducir el nivel de alergias y toxicidad que producen muchos de
los filtros químicos. Así que asegúrate de que el protector solar, aunque
indique que lleva filtros físicos, no contiene además ningún filtro
químico.
¿Qué
inconvenientes presentan?
Las desventajas de los filtros físicos son:
- 1. Son más pastosos y dejan una película más o
menos blanca (depende de la marca) debido al tamaño de las partículas
minerales.
- 2. El trabajo de la industria para disminuir el
tamaño de estas partículas y reducir este efecto «máscara» de los filtros
solares pasa por el uso de nanotecnología. Esta tecnología trabaja
con partículas tan pequeñas que pueden atravesar la membrana celular.
Existe controversia en el efecto que esto puede tener para el organismo,
por lo que, preventivamente, algunos fabricantes ecológicos de cremas
solares no usan nanotecnología.
Después de que entrara en vigor la ley EC 1223/2009 es obligatorio para las
marcas citar en su etiqueta la palabra «nano» entre paréntesis cuando se use
nanotecnología, por tanto, podemos comprobarlo leyendo los ingredientes de la
crema. Es importante no usar un filtro físico que use nanopartículas.
En concreto, el uso de nanotecnología con el dióxido de titanio (el filtro físico
más usado) se ha demostrado peligroso para la salud, especialmente al inhalarlo
o ingerirlo. Está relacionado con problemas graves como el cáncer. Aunque estos
estudios se conocían desde hace mucho, oficialmente el dióxido de titanio se
consideraba seguro. Pero recientemente la Agencia Europea de Seguridad
Alimentaria declaró el dióxido de titanio
como no seguro para alimentación (sí, se ha estado usando como colorante
en alimentación (confitería, panadería, salsas…), cosmética, pinturas,
medicamentos, etc.). Se le relaciona con genotoxicidad (capacidad de una
substancia de dañar el ADN, el material genético de las células).
La EFSA reconoce que el dióxido de titanio se acumula en el cuerpo y concluye
que no se puede considerar seguro para animales, consumidores ni el entorno.
El14 de enero de 2022 se publicó el reglamento donde
se prohíbe el dióxido de titanio (E171) como aditivo alimentario en la Unión
Europea.
Filtros vegetales o biológicos
No están reconocidos como filtros solares, ya que el sistema y el protocolo de medición de filtros excluye la investigación, y por tanto el reconocimiento de otro tipo de protectores solares que no sean químicos. Son los protectores naturales que usaban nuestros ancestros. Entre otros: aceite de oliva, de sésamo, de coco, caléndula, manteca de karité, buriti o aloe vera. Por supuesto certificados ecológicos.
La primera protección se origina de manera fisiológica mediante la producción de melanina por parte de los melanocitos oscureciendo la piel y formando un escudo, a ello se añade la producción de sudor por las glándulas sudoríparas que actúa como protector químico. Esta situación ha provocado que el color de nuestra piel haya evolucionado en un delicado equilibrio entre la tonalidad oscura, para evitar que la luz solar dañe la piel y destruya el folato (VB9), y la tendencia a la tonalidad clara, necesaria para promover la producción de Hormona-vitamina D.
El DEM de estas dos personas difiere significativamente, siendo mucho más elevado el de la foto de abajo, lo que supone mayor resistencia a las quemaduras solares que la de la arriba.
A veces
resulta útil observar a los animales para aprender de ellos. Se dice que los
hipopótamos se protegen del sol con barro y no con cremas. Si imitando su
ejemplo nos cubrimos los hombros y cara con una fina capa de “arcilla
medicinal”, el ungüento de la arcilla de hidralgirita
con la que se forma el comestible “Chaco puneño” del altiplano
peruano-boliviano, observaremos que no sólo nos protegemos del sol, sino
que además deja la piel fresca y libre de grasas sebáceas. Es decir que, en
la fangoterapia, el sol estimula al barro para ofrecer
una prodigiosa medicina que hipopótamos, cerdos, lagartos y otros especímenes,
conocen muy bien. La arcilla está compuesta en gran medida
por silicatos de aluminio, una sustancia que al ingerirse o
aplicarse en el cuerpo no tiene capacidad de ser absorbida. Al usarla
tópicamente tiene la virtud de formar un escudo metálico, una calamina
de aluminio que nos protege del sol.
En
nuestro entorno es el caso del cerdo, que después de comer se revuelca en el
barro y luego se tiende bajo el sol. El barro actúa terapéuticamente regulando
su temperatura y junto con el sol escurre las mucosidades y participa en el
proceso de remover toxinas de su sangre. Esta conducta del cerdo, que
instintivamente conoce los beneficios de la fangoterapia, ha
sido interpretada por “los sabios sapiens” como un comportamiento torpe y
sucio, siendo denostado por ello.
La
piel, como órgano desintoxicante del cuerpo, no debemos taponarla con aceites
petroquímicos, que saturan las células y ahogan las membranas.
Utilizaremos maneras inocuas y elementales para protegernos del
sol, como la vestimenta, los sombreros, las sombrillas y, lo más
inteligente, evitando exponerse al sol directo durante largos
periodos entre las 11am y 2-3 pm, que es cuando la intensidad
de radiación UV es mayor.
Un
compuesto natural es el aceite de ajonjolí con unas gotas
de aceite esencial de lavanda, con lo que obtendremos un factor de
protección #15. Tanto el aceite de ajonjolí considerado
un aceite depurativo de la piel, como la arcilla de chaco tienen
la virtud de escarbar y remover toxinas del cuerpo.
Si
por algún motivo nuestra piel recibiese un exceso de exposición al sol,
aplicaremos tópicamente la sábila, más conocida como aloe
vera, la manteca de Karité o el aceite de coco. Tanto el aloe
vera como la manteca de Karité actúan como
protectores y como hidratantes para tratar las quemaduras post exposición
solar.
El aceite de coco, además de ser útil como protector solar, puede
usarse para el bronceado. El consumo regular del aceite de coco hace que
la piel contenga las maravillosas grasas saturadas de cadena media (el ácido
laúrico, caprílico y cáprico) estas delicadas mantecas nos protegen la piel
de los daños causados por los rayos ultravioleta.
¿Cuál sería el mejor protector solar?
Combinación de filtros físicos
y vegetales
La
propuesta que encuentro más interesante es la que combina filtros físicos y
vegetales en un mismo protector solar.
Tienes
la pantalla mineral para rebotar los rayos UV, y además te ayudas con la
protección extra e hidratación de los aceites vegetales.
Dos
marcas con estas características son:
- Di Oleo:
filtros físicos (óxido de zinc) sin nanopartículas con aceites vegetales
como oliva, zanahoria, coco y varios aceites esenciales. 100% vegana.
Ahora también lo tienen en envase de cartón biodegradable.
- Ajedrea: filtro físico (óxido de zinc) sin nanopartículas con ingredientes como aceite de coco, aloe vera o vitamina E. Contiene también cera de abeja, por lo que no es vegana.
¿Qué te puede
ayudar para no sobreexponerte al sol? Cambiar de paradigma
- Tomar el sol es saludable, pero no la exposición prolongada o en los
momentos de mayor incidencia solar.
- El instinto del ser humano ha sido siempre buscar la sombra en las horas de
mayor intensidad del sol. Hagamos caso a la sabiduría de nuestro cuerpo.
- Pasar todo el día tirado al sol como si fuéramos lagartos sin ningún
control no es una opción inteligente.
¿Qué
entendemos por exposición inteligente a Sol?
Michael Holick, el experto en vitamina D, hace la siguiente propuesta a la que llama
“La solución Holick”.
- 1. ESTIMAR personalmente el tiempo que necesitamos para
que se nos enrojezca la piel. Es lo que se conoce como DEM (Dosis
Eritematógena Mínima)
- 2. EXPONER durante un 25-50% de nuestro DEM (tiempo),
un 25-50% de nuestra superficie corporal. Suele ser suficiente la exposición de
brazos y piernas.
- 3. PROTEGER, mediante medios naturales: buscar la sombra, ropa adecuada, sombreros, etc. Y, en caso necesario, con las llamadas “cremas protectoras”.
Otras medidas:
·
Especialmente en los días en los que más nos exponemos al sol,
tomar alimentos ricos en antioxidantes, betacarotenos, vitamina C y grasa
saludable, como la fruta y verdura en crudo, ensaladas, zumos y batidos verdes,
semillas, aguacate y frutos secos.
·
Mantén la piel hidratada. Principalmente desde dentro con la alimentación,
pero también por fuera. Después de la ducha, y sobre todo en verano, usa
siempre aceites o cremas naturales para hidratar tu piel.
·
Haz una exposición al sol progresiva. Empieza por paseos, ratos cortos
y ve aumentando progresivamente.
Lo ideal sería exponerse al sol todo el año, con inteligencia, en las horas
menos fuertes del día y en función de nuestro tipo de piel e incidencia del sol
donde vivimos.
Lo que no tiene ningún sentido es pasar de estar bajo techo todo el invierno a
exponernos al sol en agosto en pleno mediodía (y menos aún si es en una latitud
ajena a la nuestra con mayor índice UV).
·
Ponte a la sombra, sobre todo en las horas fuertes del día. Usa sombrero,
gorra, sombrilla, ropa, …
·
Especialmente para los niños, que puedan jugar libremente en la playa, que
usen camiseta. Hay que tener en cuenta que las camisetas normales de algodón,
especialmente cuando se mojan, no protegen de los rayos UV. Existe en el
mercado ropa especializada con protección solar incluso cuando está mojada.
Son prendas que se cosen con una mayor densidad de lo habitual para no dejar
pasar a los rayos UV. Se trata de una opción interesante, y
diría necesaria en el caso de los niños, que difícilmente en la playa van
a estar sentados bajo una sombrilla. Hay que decir que los materiales que se
usan para fabricar estas prendas son principalmente sintéticos y seguramente su
producción no es la más sostenible… Por eso es mejor asegurarse de que es una
prenda de calidad y que no se deteriora con el uso y lavados. Las marcas
españolas it’s love the sun o from sun with love pueden ser opciones interesantes.
·
Usa un protector solar que combine filtro físico y aceites vegetales,
como el de los ejemplos citados.
¿Será
posible que los protectores solares, dejando de lado sus dudosos componentes,
estén entorpeciendo que el cuerpo ejerza su capacidad de sintetizar las
hormonas que nos protegen del cáncer? En pocas palabras, la exposición
mesurada e inteligente al sol nos protege del cáncer, mientras que los
protectores solares con la extendida y oculta carbonización que propicia son
prácticas antitéticas e incompatibles con la salud. En la actualidad puede
parecer una declaración iconoclasta decir que el sol nos protege del
cáncer. Ciertamente la peligrosa insolación incrementa el riesgo de tumores
de piel como el melanoma, pero la exposición moderada al sol reduce su riesgo
en un 15%.


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