martes, 4 de agosto de 2026

El Sol: Beneficios de una “moderada exposición” e inconvenientes de la “excesiva protección”. 2ª Parte

¿Qué tipos de cremas protectoras tenemos en el mercado?

Símbolos que debemos conocer al utilizar las cremas.

Los “protectores solares” convencionales son “filtros químicos”.

Como explican Anna del Passo y Ana Isabel de Andrés, dos expertas en cosmetología, nuestro cuerpo tiene su propio método de protección de los rayos UVA, como por ejemplo la melanina y el sudor (contiene un ácido que es un potente protector). El protector solar químico interfiere con este método de protección natural de nuestro organismo. Por eso se dice que se deben poner media hora antes de la exposición al sol, porque tienen que ser absorbidos por la piel para que se produzca la reacción química correspondiente.

 


¿Qué riesgos presentan el uso de estas cremas que debemos conocer?

Estos filtros químicos tienen serios problemas para la salud:

-       1.- Actúan como disruptores endocrinos, interfiriendo en el sistema hormonal.

Según explica el catedrático de medicina Nicolás Olea, los tres grandes grupos químicos que se utilizan en los protectores solares son benzofenonas, camcenos y oxicinamatos, y los 3 son anti androgénicos, modifican el comportamiento de las hormonas sexuales.

El departamento de farmacología de la Universidad de Zurich ha denunciado que la mayor parte de los protectores solares farmacológicos tiene actividad hormonal; funcionan como disruptores endocrinos, como en el caso de las botellas de plástico y los antiadherentes de las sartenes..

Los disruptores endocrinos pueden producir graves problemas de salud, desde la deficiencia de síntesis de vitaminas hasta enfermedades como el cáncer.

 

-       2.- Tapona la salida del sudor.

Para mantener la crema en la piel se dificulta la sudoración y añade en su fórmula química el ácido protector que contiene el sudor sintetizado en laboratorio.

 

-       3.- Elimina la alarma natural de nuestro cuerpo

Nuestro cuerpo se enrojece cuando la exposición al sol sobrepasa el límite de lo saludable (DEM). Este aviso natural del cuerpo no existe cuando usamos protectores solares químicos, por lo que nos exponemos al sol más tiempo del que es recomendable para nuestra salud.

 

-       4.- Impide la síntesis de vitamina D

Somos el país europeo con más deficiencia de vitamina D, a pesar de ser los que más tiempo nos pasamos al sol.

Esta carencia no es solo por la protección solar, pero el uso de filtros solares impide que nuestro organismo sintetice correctamente la vitamina D, que obtenemos de la exposición a la luz solar.

 

-       5.- Contaminan el medio ambiente:

Están compuestos por sustancias químicas, en su mayoría derivadas del petróleo. La industria petroquímica es tóxica para el medio ambiente y nuestra salud.

Se contaminan los océanos debido a su uso y abuso en las playas. En particular, son una amenaza ecológica para los arrecifes de coral. Y también para los peces, como demuestran unas investigaciones recientes de la Universidad del País Vasco donde detectaron en los peces diversos componentes de fármacos y la famosa oxibenzona, filtro solar químico de los protectores convencionales.

 

¿Qué alternativa tenemos?

Protectores solares con filtros físicos.

Los filtros físicos, también conocidos como minerales o bloqueadores solares son polvos minerales inertes, como el óxido de zinc y dióxido de titanio (los más usados).

Forman una capa en la piel que refleja la luz solar y así impiden que los rayos UV penetren en nuestro cuerpo.

No intervienen en la química de nuestro organismo, sino que actúan sobre la piel a modo de pantalla, como un espejo.

Algunas marcas convencionales de protectores solares han empezado a sustituir parte de los filtros químicos por físicos, para reducir el nivel de alergias y toxicidad que producen muchos de los filtros químicos. Así que asegúrate de que el protector solar, aunque indique que lleva filtros físicos, no contiene además ningún filtro químico.

¿Qué inconvenientes presentan?

Las desventajas de los filtros físicos son:

  • 1. Son más pastosos y dejan una película más o menos blanca (depende de la marca) debido al tamaño de las partículas minerales.
  • 2. El trabajo de la industria para disminuir el tamaño de estas partículas y reducir este efecto «máscara» de los filtros solares pasa por el uso de nanotecnología. Esta tecnología trabaja con partículas tan pequeñas que pueden atravesar la membrana celular. Existe controversia en el efecto que esto puede tener para el organismo, por lo que, preventivamente, algunos fabricantes ecológicos de cremas solares no usan nanotecnología.

Después de que entrara en vigor la ley EC 1223/2009 es obligatorio para las marcas citar en su etiqueta la palabra «nano» entre paréntesis cuando se use nanotecnología, por tanto, podemos comprobarlo leyendo los ingredientes de la crema. Es importante no usar un filtro físico que use nanopartículas.

En concreto, el uso de nanotecnología con el dióxido de titanio (el filtro físico más usado) se ha demostrado peligroso para la salud, especialmente al inhalarlo o ingerirlo. Está relacionado con problemas graves como el cáncer. Aunque estos estudios se conocían desde hace mucho, oficialmente el dióxido de titanio se consideraba seguro. Pero recientemente la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria declaró el dióxido de titanio como no seguro para alimentación (sí, se ha estado usando como colorante en alimentación (confitería, panadería, salsas…), cosmética, pinturas, medicamentos, etc.). Se le relaciona con genotoxicidad (capacidad de una substancia de dañar el ADN, el material genético de las células).
La EFSA reconoce que el dióxido de titanio se acumula en el cuerpo y concluye que no se puede considerar seguro para animales, consumidores ni el entorno.

El14 de enero de 2022 se publicó el reglamento donde se prohíbe el dióxido de titanio (E171) como aditivo alimentario en la Unión Europea.

Filtros vegetales o biológicos

No están reconocidos como filtros solares, ya que el sistema y el protocolo de medición de filtros excluye la investigación, y por tanto el reconocimiento de otro tipo de protectores solares que no sean químicos. Son los protectores naturales que usaban nuestros ancestros. Entre otros: aceite de oliva, de sésamo, de coco, caléndula, manteca de karité, buriti o aloe vera. Por supuesto certificados ecológicos.

La primera protección se origina de manera fisiológica mediante la producción de melanina por parte de los melanocitos oscureciendo la piel y formando un escudo, a ello se añade la producción de sudor por las glándulas sudoríparas que actúa como protector químico. Esta situación ha provocado que el color de nuestra piel haya evolucionado en un delicado equilibrio entre la tonalidad oscura, para evitar que la luz solar dañe la piel y destruya el folato (VB9), y la tendencia a la tonalidad clara, necesaria para promover la producción de Hormona-vitamina D.


El DEM de estas dos personas difiere significativamente, siendo mucho más elevado el de la foto de abajo, lo que supone mayor resistencia a las quemaduras solares que la de la arriba.

A veces resulta útil observar a los animales para aprender de ellos. Se dice que los hipopótamos se protegen del sol con barro y no con cremas. Si imitando su ejemplo nos cubrimos los hombros y cara con una fina capa de “arcilla medicinal”, el ungüento de la arcilla de hidralgirita con la que se forma el comestible “Chaco puneño” del altiplano peruano-boliviano, observaremos que no sólo nos protegemos del sol, sino que además deja la piel fresca y libre de grasas sebáceas. Es decir que, en la fangoterapia, el sol estimula al barro para ofrecer una prodigiosa medicina que hipopótamos, cerdos, lagartos y otros especímenes, conocen muy bien. La arcilla está compuesta en gran medida por silicatos de aluminio, una sustancia que al ingerirse o aplicarse en el cuerpo no tiene capacidad de ser absorbida. Al usarla tópicamente tiene la virtud de formar un escudo metálico, una calamina de aluminio que nos protege del sol.

En nuestro entorno es el caso del cerdo, que después de comer se revuelca en el barro y luego se tiende bajo el sol. El barro actúa terapéuticamente regulando su temperatura y junto con el sol escurre las mucosidades y participa en el proceso de remover toxinas de su sangre. Esta conducta del cerdo, que instintivamente conoce los beneficios de la fangoterapia, ha sido interpretada por “los sabios sapiens” como un comportamiento torpe y sucio, siendo denostado por ello. 

La piel, como órgano desintoxicante del cuerpo, no debemos taponarla con aceites petroquímicos, que saturan las células y ahogan las membranas. Utilizaremos maneras inocuas y elementales para protegernos del sol, como la vestimenta, los sombreros, las sombrillas y, lo más inteligente, evitando exponerse al sol directo durante largos periodos entre las 11am y 2-3 pm, que es cuando la intensidad de radiación UV es mayor.

Un compuesto natural es el aceite de ajonjolí con unas gotas de aceite esencial de lavanda, con lo que obtendremos un factor de protección #15. Tanto el aceite de ajonjolí considerado un aceite depurativo de la piel, como la arcilla de chaco tienen la virtud de escarbar y remover toxinas del cuerpo. 

Si por algún motivo nuestra piel recibiese un exceso de exposición al sol, aplicaremos tópicamente la sábila, más conocida como aloe vera, la manteca de Karité o el aceite de coco. Tanto el aloe vera como la manteca de Karité actúan como protectores y como hidratantes para tratar las quemaduras post exposición solar.

El aceite de coco, además de ser útil como protector solar, puede usarse para el bronceado. El consumo regular del aceite de coco hace que la piel contenga las maravillosas grasas saturadas de cadena media (el ácido laúrico, caprílico y cáprico) estas delicadas mantecas nos protegen la piel de los daños causados por los rayos ultravioleta.

¿Cuál sería el mejor protector solar?

Combinación de filtros físicos y vegetales

La propuesta que encuentro más interesante es la que combina filtros físicos y vegetales en un mismo protector solar.

Tienes la pantalla mineral para rebotar los rayos UV, y además te ayudas con la protección extra e hidratación de los aceites vegetales.

Dos marcas con estas características son:

  • Di Oleo: filtros físicos (óxido de zinc) sin nanopartículas con aceites vegetales como oliva, zanahoria, coco y varios aceites esenciales. 100% vegana. Ahora también lo tienen en envase de cartón biodegradable.
  • Ajedrea: filtro físico (óxido de zinc) sin nanopartículas con ingredientes como aceite de coco, aloe vera o vitamina E. Contiene también cera de abeja, por lo que no es vegana.

¿Qué te puede ayudar para no sobreexponerte al sol? Cambiar de paradigma

-       Tomar el sol es saludable, pero no la exposición prolongada o en los momentos de mayor incidencia solar.

-       El instinto del ser humano ha sido siempre buscar la sombra en las horas de mayor intensidad del sol. Hagamos caso a la sabiduría de nuestro cuerpo.

-       Pasar todo el día tirado al sol como si fuéramos lagartos sin ningún control no es una opción inteligente.

¿Qué entendemos por exposición inteligente a Sol?

Michael Holick, el experto en vitamina D, hace la siguiente propuesta a la que llama 

“La solución Holick”.

-   1. ESTIMAR personalmente el tiempo que necesitamos para que se nos enrojezca la piel. Es lo que se conoce como DEM (Dosis Eritematógena Mínima)

-  2. EXPONER durante un 25-50% de nuestro DEM (tiempo), un 25-50% de nuestra superficie corporal. Suele ser suficiente la exposición de brazos y piernas.

-   3. PROTEGER, mediante medios naturales: buscar la sombra, ropa adecuada, sombreros, etc. Y, en caso necesario, con las llamadas “cremas protectoras”.

Otras medidas:

·         Especialmente en los días en los que más nos exponemos al sol, tomar alimentos ricos en antioxidantes, betacarotenos, vitamina C y grasa saludable, como la fruta y verdura en crudo, ensaladas, zumos y batidos verdes, semillas, aguacate y frutos secos.

·         Mantén la piel hidratada. Principalmente desde dentro con la alimentación, pero también por fuera. Después de la ducha, y sobre todo en verano, usa siempre aceites o cremas naturales para hidratar tu piel.

·         Haz una exposición al sol progresiva. Empieza por paseos, ratos cortos y ve aumentando progresivamente.
Lo ideal sería exponerse al sol todo el año, con inteligencia, en las horas menos fuertes del día y en función de nuestro tipo de piel e incidencia del sol donde vivimos.
Lo que no tiene ningún sentido es pasar de estar bajo techo todo el invierno a exponernos al sol en agosto en pleno mediodía (y menos aún si es en una latitud ajena a la nuestra con mayor índice UV).

·         Ponte a la sombra, sobre todo en las horas fuertes del día. Usa sombrero, gorra, sombrilla, ropa, …

·         Especialmente para los niños, que puedan jugar libremente en la playa, que usen camiseta. Hay que tener en cuenta que las camisetas normales de algodón, especialmente cuando se mojan, no protegen de los rayos UV. Existe en el mercado ropa especializada con protección solar incluso cuando está mojada. Son prendas que se cosen con una mayor densidad de lo habitual para no dejar pasar a los rayos UV. Se trata de una opción interesante, y diría necesaria en el caso de los niños, que difícilmente en la playa van a estar sentados bajo una sombrilla. Hay que decir que los materiales que se usan para fabricar estas prendas son principalmente sintéticos y seguramente su producción no es la más sostenible… Por eso es mejor asegurarse de que es una prenda de calidad y que no se deteriora con el uso y lavados. Las marcas españolas it’s love the sun o from sun with love pueden ser opciones interesantes.

·         Usa un protector solar que combine filtro físico y aceites vegetales, como el de los ejemplos citados.

¿Será posible que los protectores solares, dejando de lado sus dudosos componentes, estén entorpeciendo que el cuerpo ejerza su capacidad de sintetizar las hormonas que nos protegen del cáncer?  En pocas palabras, la exposición mesurada e inteligente al sol nos protege del cáncer, mientras que los protectores solares con la extendida y oculta carbonización que propicia son prácticas antitéticas e incompatibles con la salud. En la actualidad puede parecer una declaración iconoclasta decir que el sol nos protege del cáncer. Ciertamente la peligrosa insolación incrementa el riesgo de tumores de piel como el melanoma, pero la exposición moderada al sol reduce su riesgo en un 15%.

 

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