viernes, 3 de mayo de 2013

El discurso del presidente




“Se puede mentir con la boca pero la expresión que acompaña a las palabras dice la verdad”        
 F. Nietzsche

“¿Qué pasaba? Carcajadas estruendosas en el pabellón de afasia, precisamente cuando transmitían el discurso del Presidente…
Allí estaba, con su retórica habitual, el histrionismo, el toque sentimental… y los pacientes riéndose a carcajadas convulsivas. El Presidente conmovía, como siempre, a sus conciudadanos… pero los movía, al parecer, más que nada, a reírse. ¿Qué podían estar pensando los pacientes? ¿No le entenderían? ¿Le entenderían, quizás, demasiado bien?”
Estas palabras pertenecen a un capitulo del libro “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” del neurólogo Oliver Sacks, y hace referencia a la reacción de un grupo de pacientes con afasia receptiva mientras presenciaban el discurso televisado del presidente Reagan.
La afasia receptiva es una afección neurológica provocada por daño en el lóbulo temporal izquierdo y que consiste en la incapacidad para entender las palabras en cuanto tales, a pesar de lo cual se comentaba de estos pacientes, que entendían la mayor parte de lo que se les decía.
En definitiva que estas personas que se “descojonaban vivas” mientras escuchaban a su presidente, no entendían el contenido del discurso, no sabían de qué estaba hablando, pero se daban cuenta de que les estaba mintiendo.
La explicación de esta aparente paradoja se debe a que aunque estas personas habían perdido la capacidad de entender las palabras, y por ello no se les podía engañar con las mismas, en contrapartida, en su cerebro se había potenciado la capacidad de captar el componente extraverbal del habla, o sea, los “matices vocales”( tono, timbre, ritmo, cadencias, música, entonaciones, inflexiones, modulaciones) y la “expresividad” de la persona, cualidades ambas que exceden lo verbal, convirtiéndolas en extremadamente sensibles a esos componentes y en consecuencia a cualquier falsedad o impropiedad en la actitud o apariencia corporal, además de poseer un oído infalible a los matices vocales con lo que pueden dar o quitar verosimilitud a la voz de un ser humano.
Son en esos aspectos en los que se fundamenta su capacidad de entender. Entender sin palabras lo que es verdad o falso.
Por ello ante las muecas, los histrionismos, los gestos falsos, y sobre todo las cadencias y tonos falsos de la voz era lo que sonaba a falsedad para aquellos pacientes sin palabras pero inmensamente perceptivos. Reaccionaban ante aquellas incorrecciones e incongruencias tan notorias, tan grotescas incluso, porque no los engañaban ni podían engañarlos las palabras. Por eso se reían tanto del discurso del presidente.
En nuestro país, de los calificativos que le dedica Javier Marías a nuestros actuales gobernantes del Partido Popular (mediocres, ineptos, EMBUSTEROS, destructores, injustos y desfachatados), es el de embusteros el que destaca de manera sobresaliente.
Sus mentiras comenzaron en cuanto alcanzaron la mayoría absoluta y aparcaron el programa electoral con el que se habían presentado y que se basaba en dos cuestiones básicas, la elevada cifra de parados y la crisis financiera, algo que iban a solucionar en un abrir y cerrar de ojos.
Aunque para detectar las mentiras de nuestros gobernantes no es necesario padecer ningún tipo de afasia, pues son tan burdas y reiteradas que solamente la persistente “lealtad partidista” de la que hablaba en un artículo anterior -“El cerebro y las decisiones políticas”- puede cegarnos ante la evidencia.
Sería interesante someter al “test de los afásicos” a nuestros gobernantes y resto de políticos, para que nos indiquen de quien se puede uno fiar, quien es íntegro, quien es de confianza, dada la susceptibilidad al engaño por las palabras que poseemos y la propensión a engañarnos por parte de ellos.
En el caso de  nuestro presidente, Rajoy “El sordoplasmático” (no escucha y su afición a aparecer en pantalla de plasma) y sus ministros/as cuando nos informan a los ciudadanos de los atracos a que nos someten tras la reunión de los viernes y cuando hacen predicciones (con un rigor similar al del oráculo de Delfos o las pitonisas de la tele) sobre la evolución de nuestra economía y las perspectivas de mejora que ellos, solo ellos, ven , las carcajadas alcanzarían niveles similares a los de un terremoto con elevada escala de Richter.
Para intentar visualizar la actuación de nuestros gobernantes actuales, utilizaré una metáfora.
Imaginemos una central nuclear en la que se ha detectado que está produciendo daños e incluso muertes entre la población y que entre las múltiples causas -defecto en la construcción, sobrecarga en el funcionamiento, etc.,- una de las que se barajan es la incompetencia del ingeniero-jefe y el equipo encargado de la seguridad de la misma, por lo que, aprovechando que finaliza su contrato se decide convocar unas oposiciones para renovar o seleccionar a otro candidato que ocupe este puesto. Uno de los nuevos candidatos, para hacerse valer, carga las tintas en que el problema es la incompetencia del ingeniero-jefe anterior, minusvalorando las otras posibles causas, y asegurando que en caso de ser contratado, en unos meses el problema estaría resuelto, dada su buena preparación, la del equipo que formaría, además del aval internacional con el que cuenta, dadas las excelentes credenciales, que según él posee. ¿Les suenan estas palabras?
Un año después de su contratación, este ingeniero jefe, no solo no ha solucionado los problemas de seguridad de la central, sino que éstos han empeorado, de manera que los daños a la mayoría de la población han aumentado drásticamente incluyendo las muertes.
Digo a la mayoría de la población, porque un pequeño sector, en el que se encuentran familiares y amigos de este equipo de seguridad al disponer de un buen nivel económico se ha instalado y disponen de propiedades fuera del margen de seguridad, por lo que éstas se han revalorizado de manera importante al estar fuera del peligro radiactivo.
La sensatez obligaría a despedir de manera inmediata a este individuo por incompetente y mentiroso, así como al resto de su equipo, e incluso a procesarlos y, si se considera pertinente, encarcelarlos. Pero resulta que tiene un contrato blindado por cuatro años, con poderes casi absolutos en cuanto a las decisiones a tomar.
Ante esta situación se plantean tres posibilidades:
-          El reconocimiento por su parte de la incapacidad, demostrada por los hechos, para solucionar los problemas, algo que no es factible que se produzca, ya que, a pesar de todas las evidencias, sigue pensando que lo está haciendo bien.
-          La presión de los ciudadanos que están siendo afectados. Algo que va en aumento, aunque muy lentamente, no estando claro que pueda terminar en soluciones que vayan en contra de sus propios intereses.
-          Esperar a que cumpla el contrato y que el tribunal que selecciona, en el que se encuentran los afectados, en caso de volver a presentarse, sea más sensato a la hora de elegir, situación que tampoco está clara, pues parece que sigue gozando de las preferencias de la mayoría.
A diferencia de los pacientes afásicos que se reían de las mentiras de Reagan, en nuestro país, a pesar de los mas de seis millones de parados, nuestro presidente se permite enviar un informe a Bruselas en el que afirma que la pobreza en España ha disminuido en 2012 y decir a los ciudadanos que están aplicando medidas eficaces y van por el camino correcto, sin que provoque risas (aunque sería mas adecuado llanto y rabia) y siga gozando de credibilidad entre la mayoría.
Lamentable, pero cierto.


jueves, 21 de marzo de 2013

El cerebro y las decisiones políticas

En “Vendiendo prosperidad”, Paul Krugman (Premio Nobel de Economía en 2008)  se pregunta cómo es posible que dos políticos (se refiere a Reagan y Thatcher) cuyos programas, ya de entrada, favorecían solo a los ricos, fueran elegidos por mayoría.
De la misma manera podemos hacer extensiva la pregunta a lo que está pasando en Europa, donde partidos de derecha, con una ideología neoliberal, causante de la desastrosa situación económica y social en la que nos encontramos, aplicando políticas de escandalosa protección fiscal a los ricos y drásticos recortes sociales a los pobres, sigan contando con el apoyo mayoritario de los ciudadanos, incluidos los directamente perjudicados por dichas políticas.
Casos paradigmáticos de este comportamiento “ilógico” del electorado lo tenemos en las recientes elecciones italianas donde Berlusconi, imputado por prostitución de menores, abuso de poder y corrupción, entre otras muchas causas, ha estado a punto de alcanzar la mayoría, o en Grecia donde el partido Nueva Democracia que ha llevado el país al desastre en que se encuentra y envuelto en casos de corrupción vuelve a ganar las elecciones.
Para muchos la explicación está en la simplicidad de la formula neoliberal que hace del Estado el enemigo y pone al Mercado como la solución a los problemas. Junto a ello el enmascaramiento del empobrecimiento del mundo del trabajo mediante la posibilidad de endeudarse y el estado de impotencia y confusión en que se encuentran las fuerzas progresistas para ofrecer una alternativa convincente.
La economista Loretta Napoleoni, en su excelente libro “Maonomics”, nos dice que la posibilidad de endeudarse camufló temporalmente los problemas económicos de Occidente, ésto junto a la venta del patrimonio del Estado y los acontecimientos de la caída del muro de Berlín dieron un balón de oxigeno al agonizante sistema capitalista.
Aunque estas explicaciones sean correctas, a mi entender se quedan cortas, pues nos hablan del entorno, o sea las circunstancias, y como decíamos en un artículo anterior, volviendo a la máxima orteguiana “yo soy yo y mis circunstancias” hemos de tener en cuenta el “yo” y para ello necesitamos hurgar en los mecanismos que intervienen en nuestro cerebro en la toma de decisiones, para lo cual podemos apoyarnos en algunos interesantes experimentos realizados al respecto.
Un dato que ponen de manifiesto los estudios científicos es la persistente “afinidad partidista” y lo poco que influyen los acontecimientos históricos a la hora de votar a los candidatos.La afinidad es más poderosa que los hechos que se producen.
Drew Western, psicólogo de la Universidad de Emory, obtuvo neuroimagenes de votantes corrientes con fuertes afinidades partidistas durante el periodo previo a las elecciones norteamericanas del 2004. Les mostró declaraciones claramente contradictorias de los candidatos republicano y demócrata, y tras la exposición a las incoherencias políticas por parte de ambos candidatos se les pedía que puntuasen del 1 al 4 el nivel de contradicción que apreciaban. Tal como se esperaba las reacciones de los votantes estaban en consonancia con su filiación política. De manera que a los demócratas les parecían altamente incoherentes las declaraciones de Bush, y en consecuencia las puntuaban con un 4 y en cambio les parecían menos preocupantes las de John Kerry.  A los republicanos les ocurría exactamente lo mismo, perdonaban las meteduras de pata de Bush, pero les resultaban escandalosamente incongruentes las afirmaciones de Kerry.
Pero ¿qué observó Western en el cerebro de estas personas mediante la Resonancia Magnética, técnica utilizada para estudiar la actividad cerebral?
Tras haber sido expuesto a las incongruencias del candidato, el incondicional al partido (fuera el que fuese éste) recurría a regiones cerebrales, como la corteza prefrontal, encargadas de controlar reacciones emocionales a través de la razón.
Y ¿qué hacia la corteza prefrontal?
Western se dio cuenta que los sujetos no estaban utilizando sus facultades de razonamiento para analizar los hechos, sino que se valían de la razón para preservar sus preferencias partidarias. Ponían en marcha su capacidad de razonar hasta que los individuos conseguían interpretaciones favorables de los datos con las que excusaban alegremente las contradicciones de su candidato. En ese momento se activaban los circuitos cerebrales de recompensa, experimentando una ráfaga de emoción placentera. En otras palabras, mediante el autoengaño, a través de la racionalización, conseguían sentirse bien, reforzando su fidelidad al partido.
“En lo esencial, dice Western, es como si los seguidores de un partido hicieran girar el caleidoscopio cognitivo hasta llegar a las conclusiones buscadas, y con la eliminación de los estados emocionales negativos y la activación de los positivos se sienten reforzadísimos”.
Este proceso defectuoso de pensamiento desempeña un papel clave en la formación de opiniones del electorado. Los votantes partidistas están convencidos de ser racionales, los irracionales son los contrarios, pero en realidad todos somos racionalizadores.
El vínculo con el grupo o partido es emocional y lo reforzamos mediante la racionalización.
En otro estudio realizado por Larry Bartels, se llegó a la conclusión de que saber mas de política no elimina la parcialidad partidista, ya que los votantes tienden a asimilar sólo los hechos que confirman aquello en lo que ya creen. Si una información no se ajusta a los temas del debate, se pasa oportunamente por alto.
Según Bartels: “Los votantes creen que están pensando, pero lo que están haciendo realmente es inventar o ignorar hechos para poder racionalizar y consecuentemente explicarse a ellos mismos y a los demás, decisiones que ya han tomado”.
En cuanto uno se identifica con un partido político, moldea el mundo para que se adapte a su ideología, convirtiendo la corteza prefrontal en un filtro de información, un sistema para impedir la entrada de puntos de vista inconvenientes. Todos acallamos "la disonancia cognitiva" mediante "la ignorancia autoimpuesta" o la "ceguera voluntaria".
En España tenemos el caso Gürtel en el que políticos del Partido Popular implicados en el mismo son reelegidos por los ciudadanos o los ERE de Andalucía y la implicación del Partido Socialista.
En 1984, un psicólogo de la Universidad de California llamado Philip Tetlock inició una serie de estudios para averiguar el grado de fiabilidad o certeza que tenían los analistas políticos en sus predicciones. Los resultados fueron demoledores: “Todos se equivocaron”. Siguió las predicciones de 284 analistas que se ganaban la vida haciéndolas sobre los acontecimientos políticos futuros, similares a los tertulianos “expertos” que inundan nuestras televisiones en la actualidad, y de 82.361 predicciones diferentes con que contaba al final del estudio, los expertos seleccionaron la respuesta correcta en menos del 33% de las veces.
En conclusión, cualquier método que hubiese elegido la respuesta al azar, como una paloma picoteando sobre las respuestas posibles, habría obtenido mejores resultados. Tetlock observó que los expertos mas famosos incluidos en su estudio eran los que más se equivocaban, llegando a la conclusión de que el prestigio era un impedimento. Las causas de estos malos resultados en las predicciones, según Tetlock, era el error de “certeza”, que inducía a los “peritos” a imponer erróneamente una solución de arriba abajo en sus procesos de toma de decisiones.Tergiversaban los veredictos de su cerebro emocional, y hacían una cuidadosa selección de los sentimientos a los que querían atenerse. En vez de confiar en sus reacciones instintivas encontraban el modo de no tener en cuenta las ideas que contradecían su ideología.
Los expertos fiables son aquellos que están dispuestos a exponer sus opiniones en “un formato verificable” para poder “controlar continuamente su actuación pronosticadora”. Todo lo contrario de lo que observamos diariamente por parte de nuestros gobernantes y sus asesores que nos pronostican, sin aclarar en base a qué, el aumento del crecimiento para no se sabe bien que trimestre de que año, la reducción del déficit, la deuda o el desempleo. Actuando como auténticos farsantes.
Si aplicamos estas ideas a nuestra actualidad política comprobamos cómo a pesar de que los hechos muestran de manera irrefutable el error de las políticas económicas de nuestro gobierno, aumento del desempleo y de la deuda a pesar de los drásticos recortes que se les está aplicando a la población. Nuestros gobernantes siguen empecinados en que están haciendo lo correcto, pues responde a las pautas que su sistema de “creencias” económico prescribe y que se ve reforzado por el apoyo de los dirigentes europeos que participan de las mismas creencias. No importa que los hechos muestren una tras otra lo equivocados que están, pues se aferran a su sistema de creencias y las soluciones de arriba abajo que les garantiza la “certeza” en sus políticas.
No encuentro mejor manera de terminar este escrito que con las palabras del gran activista e historiador americano Howard Zinn, fallecido en 2010
“Allí donde se han hecho progresos, en cualquier lugar donde una forma de injusticia ha sido reparada, ha sido porque las personas han actuado como ciudadanos y no como políticos. No se limitaron a quejarse. Trabajaron, actuaron, se organizaron y si fue necesario se sublevaron para llamar la atención de la gente en el poder sobre su situación. Y eso es lo que debemos hacer hoy…
Lo queremos todo. Queremos un mundo en paz. Queremos un mundo igualitario. No queremos la guerra. No queremos el capitalismo. Queremos una sociedad decente.”


Ahí está nuestra esperanza, en los ciudadanos a través de los movimientos sociales luchando por una sociedad justa, solidaria y democrática.

lunes, 4 de marzo de 2013

Epidemia de deshonestidad



Resulta alarmante los casos de corrupción que aparecen en los medios de manera rutinaria, como algo habitual, a lo que nos estamos acostumbrando y que se va introduciendo en nuestra cotidianidad como “normal” de manera que la noticia, lo excepcional, sería encontrar instituciones y/o personas de relevancia social que se distingan por su honradez y dedicación al bien común y no al latrocinio.
Tras los “escándalos y estafas”del mundo de las finanzas que nos han llevado a la mayor crisis económica desde el crack del 29, y del que todos los días seguimos conociendo nuevos casos de directivos “bien pagados e indemnizados” por llevar el banco o caja a la ruina, hay que añadir los de políticos, que como consecuencia de unas bien lubricadas “puertas giratorias” van de lo publico a lo privado y viceversa,  de manera que hoy son ministros, vicepresidentes o presidentes de gobierno y mañana nos los encontramos dirigiendo grandes empresas -eléctricas sobre todo- o bancos o gestoras sanitarias o cualquier cosa en la que la influencia del puesto anterior se pueda convertir en una máquina de hacer dinero para su propio beneficio.
 “Estoy en política para forrarme”, esta frase es posible que no se la oigamos a ningún gobernante en público, pero no tengo claro que en los círculos próximos no se jacten con ella y desde luego en el ámbito personal estoy convencido que debe ser como un “mantra” que se repiten día a día ante el espejo. A los hechos y hemerotecas me remito.
Otros, como financieros y banqueros especuladores, no solo lo dicen en privado sino que presumen públicamente de los enormes beneficios que obtienen con sus criminales especulaciones que, entre otros desastres, están produciendo miles de muertes diarias, de manera escandalosa con la especulación de los alimentos y la epidemia de suicidios que los desahucios están provocando.
Los casos son demasiados para reseñarlos, pues parafraseando a Carlo M. Cipolla y su primera ley fundamental de la estupidez humana diríamos “Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos “corruptos”  -estúpidos, diría él- que circulan por el mundo”.
Para intentar buscar una explicación ante tanta manifestación de corrupción por parte de las instituciones mas importantes de nuestra sociedad (monarquía, gobierno, justicia, patronal, iglesia, etc.) me parece pertinente traer a colación la máxima orteguiana: “Yo soy yo y mis circunstancias”.
La primera observación que hemos de hacer es que todo lo que está ocurriendo es consecuencia de conductas humanas que se realizan en una sociedad concreta, es decir somos nosotros y nuestro entorno, o lo que es lo mismo el yo y mis circunstancias de  Ortega y Gasset.
¿Y cuáles son nuestras circunstancias?
Pues en lo que respecta al tipo de sociedad en que nos encontramos es el capitalismo, representado por el mercado, el cual se guía por dos reglas básicas: el afán de lucro y la competencia -el mal llamado “darwinismo social” ya que fue Herber Spencer y no Darwin quien acuñó este concepto (que pone en primer plano la lucha entre individuos o grupos humanos como fuente de progreso social y biológico).
Lo anterior nos lleva a comportamientos y valores por parte de los ciudadanos en consonancia con estas reglas, así tenemos egoísmo, insolidaridad, afán de enriquecerse, competencia, etc.
En el momento actual el modelo social que domina es una fase del capitalismo, denominada neoliberalismo, que se caracteriza por la ausencia de control y normas reguladoras sobre la capacidad de especulación y enriquecimiento.
Si tenemos en cuenta que nuestro mundo es finito, así como su capacidad de producción de riqueza, nos encontramos en un escenario que desde la perspectiva de “la teoría de juegos” seria de “suma cero”, lo que implica, que aquello que unos ganan otros lo pierden, de manera que el 1% de la población que acumula la mayor parte de la riqueza mundial es a costa de la que le correspondería al 99% restante, o lo que es lo mismo el 99% de la población se ve empobrecido como consecuencia del excesivo enriquecimiento del 1%.
Son con estas bases sociales, construidas por nosotros, los seres humanos (obviamente impuestas por una minoría a los demás), y en las que el dinero, como elemento para enriquecernos, ha dejado de ser un medio para convertirse en un fin, las que resultan un terreno abonado para la corrupción como herramienta para el enriquecimiento personal.
Y que sabemos con respecto al “yo” o lo que se denomina “naturaleza humana”, pues que todo pensamiento, emoción, sentimiento o conducta es consecuencia de nuestra actividad cerebral, y que el cerebro no ha evolucionado para descubrir la verdad sino para sobrevivir y que, como han puesto en evidencia las investigaciones de Dan Ariely, descritas en su último libro publicado en España (“Por qué mentimos”),“todos” tenemos una predisposición hacia conductas deshonestas, aunque, afortunadamente, “solo un poco” en la mayoría de las personas. Normalmente existe un conflicto entre la “buena” imagen que deseamos tener de nosotros y la tendencia al engaño, lo que nos lleva a tolerar, en la mayoría de nosotros, solo pequeños engaños para hacerlo compatible con nuestra imagen de personas honradas, sin entrar en disonancia cognitiva.
Sin embargo, a una parte de los ciudadanos, situados en puestos socialmente relevantes, es como si hubiesen sido infectados por el “parásito de la codicia” provocando una necesidad imperiosa de enriquecerse y ello les llevase a un exceso de deshonestidad, algo similar, aunque con consecuencias opuestas, a lo que ocurre con el toxoplasma cuando infecta al ratón, que parasita su cerebro modificando su conducta natural, de forma que pierde el miedo innato a los gatos, facilitando que sean atrapados y comidos por ellos.
 Además, Ariely demuestra que las conductas deshonestas son contagiosas, especialmente cuando estas las realizan personajes relevantes de nuestro entorno, poniendo de manifiesto lo decisivas que son otras personas en la demarcación de los limites aceptables para nuestra conducta, incluido el engaño. Es como si, al observar la mentira y los comportamientos deshonestos de otros miembros de nuestros grupos sociales, reconsiderásemos la brújula moral interna y se nos estuviera “dando permiso” para que adoptemos su conducta como modelo propio. Y si el miembro de nuestro grupo afín, además, resulta ser una figura con autoridad o alguien a quien respetamos, aún hay más posibilidades de que nos veamos arrastrados a ello.
El que la deshonestidad sea contagiosa, de manera similar a como lo son las enfermedades producidas por virus o bacterias plantea un grave problema en nuestra sociedad actual, en la que, como decíamos al principio, se ha institucionalizado el fraude y la estafa de manera que parece lo “normal”.
Nuestro actual presidente del gobierno, si tiene alguna característica que lo haga sobresalir es la de haber mentido a los ciudadanos con su programa  y promesas electorales. Resulta bochornoso ver y escuchar la vehemencia con la que nos decía a los posibles votantes las cosas que nunca haría cuando llegase a la presidencia y comprobar como nada de lo prometido ha sido respetado una vez conseguida su elección, siendo un ejemplo paradigmático de lo que nos decía Richard Feynman (Premio Nóbel de Física): “El primer principio estriba en que no debe engañarse a sí mismo y que uno mismo es la persona más fácilmente susceptible al engaño”. 
Padecemos un gobierno de “autoengañados” o “mentirosos compulsivos”.
Cuando escribo estas lineas estamos siendo testigos del patético espectáculo que la cúpula del Partido Popular están dando ante los medios de comunicación cuando tienen que responder sobre el “Caso Bárcenas” o el exmarido de la ministra de sanidad, un tal Sepulveda.
Verdaderamente bochornoso verlos mentir de manera tan descarada. No sabemos de que estan mas escasos si de vergüenza o de inteligencia.
En definitiva nos encontramos con un modelo de sociedad cuyo objetivo para considerarse un triunfador es el enriquecimiento y por otro unos seres humanos con una ligera predisposición al engaño, ello favorece que dentro del grupo hegemónico de la misma sea habitual las conductas corruptas en grado elevado, sin que aparezca un rechazo social fuerte.
Necesitamos aún un largo proceso evolutivo que nos lleve a un modelo social en que a los ciudadanos nos repugnen los actos deshonestos propios y ajenos.
Todos hemos sido testigos de la capacidad de movilización que produce en las masas los equipos de futbol, de manera que salen a las calles decenas de miles de personas para celebrar el triunfo de su equipo, o el malestar que sienten cuando pierde.
Mientras los ciudadanos ante la evidencia de escándalos como los que estamos conociendo en estos días no seamos capaces de movilizarnos con la misma pasión, ante el rechazo de las mismas, como lo hacemos con los resultados del futbol, la sociedad podrá seguir siendo estafada sin que “nadie” pague por ello y los ciudadanos seguiremos de brazos cruzados contemplando como nos saquean.
La parte positiva es que “hay alternativas”, las cosas pueden ser diferentes, como decíamos el modelo social que tenemos es un constructo de los seres humanos y podemos cambiarlo, frente al capitalismo neoliberal podemos aspirar a una economía del bien común que se asienta sobre otros valores como “dignidad humana, solidaridad, sostenibilidad ecológica, justicia social y democracia”, frente a la banca especulativa tenemos la “banca ética” como Triodos y Fiare, frente al mercado especulativo y explotador apoyo al comercio justo, frente a un sistema energético contaminante y que esquilma los recursos naturales un sistema de energía limpias, frente a políticos que apoyan el modelo neoliberal y sus consecuencias tenemos otros como Equo que defienden y practican los valores anteriores, frente a los dogmas religiosos recuperar los principios y valores de la Ilustración, y lo mas importante, que al igual que la corrupción es contagiosa, la honradez también lo es, y existen personas en todos los ámbitos que lo son, solamente necesitamos cambiar el foco, de manera que los corruptos paguen sus delitos de manera discreta e iluminemos a quienes destacan por su honradez y bien hacer.
Y todo este cambio de un modelo a otro está en nuestras manos, no necesitamos ni a políticos ni a financieros para que se produzcan, solo depende de que nosotros cambiemos nuestros hábitos de vida y de consumo, pues en una sociedad capitalista como la nuestra el  consumismo constituye uno de los pilares básicos sobre los que se asienta en consecuencia los consumidores tenemos un gran poder, solo tenemos que ejercitarlo, dejando de ser seres pasivos siguiendo las directrices que nos marca la publicidad y la rutina habitual, para convertirnos en agentes proactivos y críticos (Como los integrantes del Movimiento 15M) orientados hacia un consumo que respete el medio ambiente, la dignidad de las personas y responda a necesidades “reales” y no a deseos inculcados por la propaganda consumista del capitalismo.
Córdoba 1 de Marzo de 2013.

miércoles, 6 de febrero de 2013

LA CRISIS: ENFRENTANDO VALORES, ASUMIENDO RESPONSABILIDADES, PLANTEANDO ALTERNATIVAS





El concepto de crisis está asociado con “cambio rápido”, “ruptura”, “inestabilidad”. Esto supone una transición rápida, imprevista y traumática de una situación, de un estatus social y económico a otro.
En efecto, antes vivíamos en un entorno de estabilidad, económica y social, vivíamos un ambiente predecible y de bienestar (entendido como la existencia de derechos ciudadanos, constitucionales, que garantizaban bienes sociales como la sanidad gratuita, el acceso a una vivienda digna, el acceso a una educación pública de calidad, el derecho a la tutela judicial efectiva…). Ahora el entorno es inestable, impredecible y existe malestar social por la limitación cada vez mayor en el acceso a los bienes sociales.
La causa de esta crisis no es otra que un error financiero, que un desajuste especulativo en el que el ciudadano medio no ha intervenido. En cualquier caso, este desajuste, este error está ocurriendo dentro de un modelo social en el que priman valores materialistas: la competitividad, el valor del dinero como fin en sí mismo y no como instrumento, el egoísmo, la insolidaridad, la falta de conciencia social…. Si este fallo financiero hubiera tenido lugar en un mundo dominado por los contravalores del capitalismo (la cooperación, la solidaridad, la búsqueda del bien común…) es más que probable que no hubiera persistido como persiste. Esta es nuestra responsabilidad.
Otro aspecto que hay que tener en cuenta a la hora de analizar la crisis, nuestra crisis, es la extensión de la misma. Evidentemente que la crisis nos afecta localmente, tan sólo tenemos que analizar las estadísticas locales de paro (Andalucía un 35% de paro, un 38% en riesgo de exclusión…); pero también es europea, y del primer mundo…. En cambio el tercer mundo vive con cifras de crisis de forma permanente. En estos países la inestabilidad, la impredecibilidad y la falta de derechos sociales son la norma. Y el hambre: hambre que, por la especulación de grupos financieros sobre los mercados de grano y por la compra masiva de tierras de cultivo por esos mismos grupos de capital, han conseguido multiplicar por cuatro el número de personas hambrientas en los últimos cuatro años (desde 250 a 850 millones de personas pasan hambre en un mundo con recursos sobrados para alimentar a todos sus habitantes). Ésta es también, queramos o no, nuestra crisis y nuestra responsabilidad.
Por tanto, a la hora de plantear soluciones, no debemos dejarnos engañar por quienes nos dicen que confiemos en los que saben: los expertos, los tecnócratas, los políticos… por quienes quieren, en definitiva, desresponsabilizarnos con la excusa de que éste es un problema demasiado complejo para el ciudadano común.
Este es un problema global y ciudadano y la  solución no puede abordarse desde otra óptica que no sea global  ciudadana. La responsabilidad está, querámoslo o no, en nuestras manos.
Debemos cultivar los valores ciudadanos de bien común, del respeto a la dignidad de cada persona, de la cooperación, de la solidaridad… en cada una de nuestras actividades tanto individuales como en nuestra comunidad. Sólo desde la impregnación, desde el contagio colectivo de esta manera de estar en el mundo, podremos recrear las condiciones para que éste pueda cambiar.
También debemos demostrar, mediante  pequeñas acciones locales, que la sociedad puede autoorganizarse y dar respuestas diferentes a las que nos quieren hacer creer que estamos condenados a dar. Algún ejemplo de estas formas de respuestas solidarias, responsables y respetuosas con la dignidad de las personas y del medio ambiente son: la banca ética, el consumo responsable, el decrecimiento, los microcréditos, la economía de bien común, el banco de tiempo, las experiencias de democracia directa, los presupuestos participativos, la relocalización…
En definitiva sabemos que esta situación no pervive por falta de recursos, ni por falta de dinero, sino por la tolerancia social que todos mantenemos frente a una organización económica y social injusta, inhumana.
Es nuestro momento.

martes, 15 de enero de 2013

Acto en Conquista: “La gran estafa llamada crisis”

 “La gran estafa llamada crisis” (I)

El pasado sábado día 22 de diciembre, dos miembros de EQUO, Antonio Pintor y Félix Igea, participaron en una charla-coloquio con los vecinos y vecinas de Conquista (Córdoba), en la Casa de la Cultura. El evento, titulado “La gran estafa llamada crisis”, ilustró a las veinte personas participantes sobre las causas, los protagonistas, las consecuencias y las alternativas a la misma.
A lo largo del evento se expuso el concepto de crisis en todas sus vertientes: alimentaria, social, ética, ecológica, financiera, inmobiliaria, bursátil y política. Asimismo se explicó el plan llevado a cabo por los estafadores y las posibles soluciones alternativas a esta estafa. Se propusieron soluciones tanto personales como políticas. Algunas de estas reflexiones se expresan a continuación.
Cartel charla
De las diferentes acepciones de la palabra crisis, las que más se aproximan al significado popular son las que hacen referencia a una situación que no funciona y que ocasiona un cambio. Sin embargo, ante la crisis económica se ha instalado con fuerza la acepción referente a escasez y carestía, como si además se tratase de algo que se ha producido de manera natural. Algo similar a un terremoto, un tsunami o cualquier otro desastre ocasionado por las fuerzas de la naturaleza, y no como consecuencia de una manera de hacer política y un modelo económico concreto. Es el caso del capitalismo en su versión más salvaje en cuanto a desregulación y falta de control, lo que se conoce como neoliberalismo.
Es conveniente aclarar que se trata de una crisis sistémica, es decir, que va intrínsicamente vinculada al sistema capitalista, que forma parte de su esencia y que es además poliédrica, o sea, con múltiples caras o manifestaciones. Destacan por su gravedad la alimentaria, ecológica, política, social y por supuesto financiera y económica.
Conquista.Equo 041
Tras la 2ª Guerra Mundial, en la que murieron entre 45 y 70 millones de personas —cerca de 40 millones en Europa—, el presidente de los Estados Unidos convocó el 1 de julio de 1944 a 44 naciones en el complejo hotelero de Bretton Woods con el objetivo de llegar a la paz y prosperidad con una política librecambista, creándose dos organismos clave en la economía actual.
Uno de ellos fue el Banco Mundial. Entre sus propósitos declarados (aunque no cumplidos) están, reducir la pobreza mediante préstamos de bajo interés, créditos sin intereses a nivel bancario y apoyos económicos a las naciones en desarrollo. Está integrado por 186 países miembros.
El otro organismo que se creó fue el Fondo Monetario Internacional. Éste busca fomentar la cooperación monetaria internacional, afianzar la estabilidad financiera, facilitar el comercio internacional, promover un empleo elevado y un crecimiento económico sostenible y reducir la pobreza en el mundo entero.

Pero como se ha expresado en el título del artículo, se trata de una gran estafa. Y como en toda estafa, se necesita un plan, unos estafadores y unos sujetos a los que estafar.

“La gran estafa llamada crisis” (II)

Como se introducía en la primera parte del artículo, no hay estafa sin un plan, unos estafadores y unos estafados. Siguiendo estos términos como puntos principales, continúa el resumen de la interesante charla coloquio del pasado 22 de diciembre.Conquista.Equo 038
EL PLAN
La Teoría Neoliberal es la doctrina económica que considera al mercado como el mejor y más eficiente productor y distribuidor de los recursos. Siguiendo sus recetas, se han eliminado todas las leyes que regulaban las finanzas, dejando a los Estados limitados a ser un instrumento para reforzar su modelo. Esto lo hemos podido comprobar con las enormes cantidades de dinero destinadas al rescate financiero y las modificaciones legales que se están produciendo en nuestro país con objeto de “mercantilizar” todo lo público (sanidad, educación, pensiones, etc.).
Otro de los elementos sobre los que se asienta el plan es el miedo, mediante la aplicación de la “Doctrina del Shock”. Métodos basados igualmente en el miedo fueron aplicados cruelmente en Chile por Pinochet y en Argentina por la Junta Militar (en la actualidad condenados por crímenes contra la humanidad).
LAS MENTIRAS DE LA GRAN ESTAFA

“El déficit y la deuda del Estado son causa de la crisis”. Esto nos ha llevado a pensar erróneamente son objetivo prioritario a resolver, y que ambos no son consecuencia de las enormes ayudas al sector financiero, ni de la facilidad para no pagar impuestos de las grandes fortunas.
“No podemos gastar más de lo que ingresamos”. Se trata de otra falacia evidente, pues dentro de la sociedad capitalista en la que vivimos, todos los gobiernos, así como un elevado número de familias, se apoyan en el crédito. Lo correcto sería afirmar que “no podemos gastar más de lo que previsiblemente y razonablemente podamos pagar” en los plazos previstos.
“Hay un exceso de empleados públicos”. Estamos muy por debajo de la media de los 15 estados más desarrollados de la Unión Europea, entre los que se encuentra nuestro país.
“Es necesario inyectar (regalar) dinero a los bancos”. No es cierto que  sea una necesidad, es una opción que protege a los bancos prestamistas (alemanes, franceses, ingleses, etc.) a costa de los ciudadanos. Como se ha hecho en Islandia, se podían haber garantizado los depósitos de los clientes y dejar caer a los accionistas, que son  los que han especulado.
“Hemos vivido por encima de las posibilidades”. En realidad lo que se ha hecho es estimular el endeudamiento de ciudadanos, empresas y gobiernos por parte de los grupos financieros. Se han facilitado créditos sin ninguna garantía, a sabiendas de que no corrían verdadero riesgo, ya que detrás estaban los organismos nacionales e internacionales que saldrían en su ayuda aún a costa de aumentar el círculo de parados y pobres. A éstos se les ha convencido que son ellos los que “han estado viviendo por encima de sus posibilidades”, y no a los especuladores financieros.                          
“No hay alternativas”. Por supuesto que las hay, solo tenemos que leer o escuchar a economistas y analistas diferentes a los “creyentes” neoliberales, como Krugman, Stiglitz, V. Navarro, J. Torres, etc., que aportan una visión diferente sobre el camino a seguir.

EL MECANISMO
Como toda persona medianamente informada sabe, la “crisis” económica que nos asola no es consecuencia de la elevada deuda pública de los estados, sino de la deuda privada, es decir, de los bancos, de los empresarios, y en menor medida, de los ciudadanos. Son los gobiernos los que han aumentado su deuda pública al utilizar el dinero de los ciudadanos para ayudar a los banqueros.
12641667-simbolo-del-euro-en-el-banco-central-europeo-bce-en-frankfurt-alemaniaAl mismo tiempo, en la Unión Europea se han autoimpuesto una serie de normas que impiden utilizar el dinero público de los estados para poder salir al frente de sus gastos corrientes, recaudándose a través del Banco Central Europeo. De esta manera, el Banco Central Europeo recauda dinero de los estados y se lo presta a los bancos para que éstos se lo presten a los estados. En ese circuito de préstamo, los bancos sacan una buena tajada a través de los tipos de interés, que suelen ser entre 3 o 4 veces superiores a los que ellos pagan. Ahí está la estafa.
Es una trampa diabólica, de la que la única manera de salir es cambiar las normas que la están haciendo posible. Para ello necesitaríamos políticos comprometidos con los ciudadanos, y no con los poderosos banqueros. Aunque éste tipo de políticos existe, se encuentran apartados de la toma de decisiones y apenas tienen visibilidad en los medios.
ESTAFADORES Y ESTAFADOS
Los estafadores son el 1% de la población, quienes concentran las mayores fortunas y constituyen una Plutocracia, es decir, el gobierno del dinero. También los conocemos como MERCADOS.
Son colaboradoras las Agencias de Rating, que con sus opiniones exentas de responsabilidad pueden llevar a la ruina a todo un país. Y el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, ambas instituciones presididas en los últimos años por personajes imputados y/o condenados por delitos: Jean-Claude Trichet , Mario Draghi, Christine Lagarde, Dominique Strauss-Kahn, Rodrigo de Rato y Figaredo. Mediante este sistema, los altos directivos de las organizaciones económicas y financieras, así como de instituciones  gubernamentales, son los mismos que van alternando de unos puestos a otros. Es lo que se conoce como la “teoría de las puertas giratorias”.

Al otro lado, los estafados: los pueblos de los estados en los que se aplican estas medidas, y que constituyen el 99% restante.
Antonio Pintor, miembro de EQUO

viernes, 16 de noviembre de 2012

A propósito de la “Crisis”



Para entender el presente, a veces, no viene mal echar un vistazo al pasado.
En 1929 se produce la llamada “Gran Depresión” que provocó la ruina y miseria en millones de personas en todo el mundo.
Uno de los actores principales de aquel desastre fue el banco de inversión Goldman Sach.
Para evitar que esta situación volviese a producirse, en 1944, en el marco de las negociaciones previas al término de la Segunda Guerra Mundial, nace lo que a la fecha se conocería como el sistema financiero de Bretton Woods (llamado así por el nombre del complejo hotelero de la ciudad en New Hampshire, donde fue concebido) integrado por dos instituciones, fundamentales para entender las políticas de desarrollo que tuvieron lugar a partir de la segunda mitad del siglo XX: el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Concebido el primero, en un principio, con el fin de ayudar a las naciones europeas en la reconstrucción de las ciudades durante la posguerra, poco a poco fue ampliando sus funciones, creándose más organismos que funcionarían paralelamente a éste, integrando lo que hoy conocemos como el Grupo del Banco Mundial (GBM).
Es uno de los organismos especializados de las Naciones Unidas, que se define como una fuente de asistencia financiera y técnica para los llamados países en desarrollo. Su propósito declarado (aunque no cumplido) es reducir la pobreza mediante préstamos de bajo interés, créditos sin intereses a nivel bancario y apoyos económicos a las naciones en desarrollo. Está integrado por 186 países miembros.
Fondo Monetario Internacional (FMI), busca fomentar la cooperación monetaria internacional, afianzar la estabilidad financiera, facilitar el comercio internacional, promover un empleo elevado y un crecimiento económico sostenible y reducir la pobreza en el mundo entero. Fundado en 1945, es administrado por los 187 países miembros ―casi todos los países del mundo— a los cuales se supone que les rinde cuentas.
Hay que añadir otras dos instituciones importantes en la gestión económica mundial:
- La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) cuya misión es el promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo.
- El Sistema de Reserva Federal (Federal Reserve System, informalmente FED) es el sistema bancario central de los Estados Unidos. El Sistema de Reserva Federal, es una entidad público/privada encargada de guardar todos los fondos de los bancos del sistema bancario norteamericano
Estos organismos equipados con miles de “insignes economistas” con “grandes sueldos”, y cuya misión, especialmente los dos primeros, era ayudar a los países para reducir la pobreza, han demostrado con sus actuaciones, en las ultimas décadas del siglo pasado y en lo que llevamos de éste, que lo que realmente hacen es servir de intermediarios a los grupos financieros especuladores para arruinar a los pueblos en beneficio de una oligarquía financiera, usando a los propios gobiernos para que ejecuten las estafas diseñadas por este grupo de capitalistas a los que llamamos “plutócratas” y que están consiguiendo concentrar en pocas personas (1% ), la mayor riqueza que ha existido nunca sobre la Tierra, obviamente la contrapartida es aumentar la miseria en la mayoría de la población.
Son estos individuos con la complicidad o el aliento de los gobernantes mas importantes del mundo, especialmente Estados Unidos (R. Reagan) y Gran Bretaña (M. Thacher), los que aplicando un sistema de creencias económicas, que no ciencia, y cuyo principal gurú fue el Premio Nobel Milton Friedman, conocidas como Neoliberalismo han llevado y siguen llevando al desastre económico a la población mundial.
Así lo expresa Vincent Navarro:
“La revolución neoliberal representó la victoria del capital sobre el mundo del trabajo y sus políticas públicas así lo demuestran.
Durante los últimos treinta años, las rentas del capital han aumentado, mientras que las rentas del trabajo (como porcentaje de la renta nacional) han disminuido en los países del G-7, es decir, en los países capitalistas de mayor riqueza. Tal situación se ha producido también en todos aquellos países que siguieron tales políticas (desregulación de los mercados –comerciales, laborales y financieros-; disminución del intervencionismo estatal en la economía; reducción del estado del bienestar; plena autonomía de los Bancos Centrales; entre otras), promovidas activamente por los gobiernos del G-7, por el Fondo Monetario Internacional (FMI), y por la Unión
Europea (UE).
Dentro del capital, la fuerza motriz de estas políticas públicas fue el capital financiero, que se benefició enormemente del descenso de las rentas del trabajo, forzando a la clase trabajadora a endeudarse. El grado de endeudamiento de la población trabajadora aumentó geométricamente y con ello los beneficios del sector financiero.
La financiarización de la economía, es decir la importancia del sector financiero dentro de la economía, aumentó muchísimo.
Por otra parte, la enorme concentración de las rentas (y de la propiedad) determinada por las políticas neoliberales facilitó la especulación financiera. Los ricos no invirtieron tanto en las actividades productivas (cuyo crecimiento no era muy notable, resultado de la escasa demanda –consecuencia del descenso de la capacidad adquisitiva de la población) como en actividades especulativas, de las cuales la apuesta inmobiliaria fue la más llamativa. Así se creó la burbuja inmobiliaria que fue el motor de la actividad económica en EEUU, Gran Bretaña, España e Irlanda. El estallido de tal burbuja creó un enorme vacío en el espacio económico, responsable de la Gran Recesión que casi llega a convertirse en la Gran Depresión. El desempleo se disparó, y con ello el problema de la escasa demanda que se deterioró todavía más, convirtiéndose en el
mayor problema social y económico de los países capitalistas desarrollados.
El enorme crecimiento de las desigualdades de renta resultado de las políticas neoliberales ha determinado el descenso de la demanda, que se ha agravado con el colapso de la burbuja inmobiliaria, a consecuencia de la actividad especulativa del capital financiero. Frente a esta situación, las políticas gubernamentales de reducción de la demanda mediante el recorte del gasto y empleo público es un enorme error, pues empeora todavía más la situación, como estamos viendo en los países periféricos de la eurozona (PIGS), Grecia, Irlanda, Portugal y España”.
Para hacer efectiva la estafa los “mercados” utilizan dos estrategia básicas, el llamado “sistema de las puertas giratorias”, mediante el cual los altos directivos de las organizaciones económicas financieras y de los cargos de instituciones  gubernamentales son los mismos, alternando de unos cargos a otros.
Hoy prácticamente todas las instituciones económicas relevantes a nivel mundial, están ocupadas por exdirectivos procedentes de Goldman Sach (GS). (Mario Draghi, hoy presidente del Banco Central Europeo, antes era Vicepresidente de Goldman Sach Internacional, cuando la financiera ayudó a ocultar la verdadera magnitud de la deuda griega; Lukás Papadimos, hoy primer ministro griego, antes era presidente del Banco Central de Grecia, cuando Goldman Sach ayudó al gobierno griego a falsear las cuentas, Mario Monti hoy primer ministro de Italia, antes asesor de Goldman Sach; Antonio Borges ha sido director del FMI en Europa y Vicepresidente de GSI; Otmar Issing hoy asesor de Goldman Sach, antes miembro de la junta directiva del Bundesbank y Consejero Ejecutivo del BCE, y así podríamos seguir con una larga lista).
La otra estrategia de la que se sirven es la llamada por la periodista Naomi Klein, “La Doctrina del Shock”.
Como venimos diciendo se trata de de una gran estafa realizada a nivel mundial por un grupo de personas con enorme poder económico y político, utilizando para ello el soporte ideológico “neoliberal” y aplicando la “doctrina del shock” tal como hicieron en América Latina y Rusia, con la diferencia de que allí utilizaron el “Terror de Estado” y aquí utilizan, de momento, la “Prima de Riesgo de la Deuda” y a los “Mercados” para inocular el “miedo” a la población y poder realizar el expolio de los países en los que actualmente tienen puesta la mirada, sustituyendo al mítico “coco” o “tío del saco” de nuestra infancia, por las mas importantes, aunque permanentemente autodesacreditadas e impresentables agencias de “descalificación” llamadas agencias de Rating.
Los gobiernos están utilizando el pretexto de la deuda pública como justificación para imponer planes de austeridad, pero no olvidemos que la deuda de los estados se debe en su mayor parte al desembolso que han realizado para sufragar las pérdidas de los especuladores financieros y ahora los estados tienen que pedir dinero a estos especuladores llamados eufemísticamente “mercados” para poder hacer frente a sus gastos corrientes. A este importante desembolso de dinero, entregado a los especuladores financieros, tenemos que añadir las políticas presupuestarias y fiscales favorables a las clases sociales acomodadas y a las grandes empresas. Al reducir la implicación del Estado y las contribuciones pagadas por los más ricos, se dispara el déficit público, mientras que se cumple cada vez en menor medida con las necesidades sociales de la mayoría.
En resumen, las entidades financieras se han dedicado a jugar a la ruleta con el dinero de otros y “todos” han estado ganando mucho dinero y se lo han repartido entre ellos, pero cuando han perdido, en lugar de arruinarse los inversores y procesar a los intermediarios por la responsabilidad criminal que pudieran haber cometido al arriesgar mas de lo que sería sensato, vienen los gobiernos y con el dinero público, o sea, el de los ciudadanos y se lo entrega a estas entidades financieras, sin exigirles nada a cambio, ni siquiera corregir las prácticas de riesgo, endeudándose los gobiernos y teniendo que pedirles prestamos con altos interese a estas mismas entidades “salvadas” de la ruina.
Vamos como ir al casino a jugar con el dinero de otros sabiendo que si ganas es para ti y para los que te prestan y si pierdes lo pagan los que están en sus trabajos produciendo y ahorrando y todo ello utilizando como agente que te garantiza tus “no pérdidas” a los gobiernos. En definitiva se trata de privatizar las ganancias y socializar las pérdidas con cargo al ahorro presente y futuro de millones de trabajadores, familias y Estados del mundo entero.
Esta Gran Estafa Mundial, pone de manifiesto que nos encontramos ante una Crisis Sistémica del modelo social y económico en el que estamos.
Gunnar Myrdal, premio Nobel de Economía de 1974, solía decir que detrás de cada problema económico había un problema político, a lo que  yo añadiría  y “cultural”.
En definitiva estamos ante una “Crisis Ética de la Humanidad”, al menos de la parte de la humanidad “visible”, en la que los valores y principios que deberían guiarnos para la construcción de un mundo sostenible basado en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz, han sido sustituidos por el “Dios Dinero”, de manera que se ha igualado el éxito social con la posesión del mismo, a más dinero más éxito, independiente de cómo éste haya sido obtenido. Estamos inmersos en una sociedad enferma en la que se vitorea y adula al ladrón, tanto de guante blanco como el que con pistola en mano, consigue hacer fortuna. Es un triunfador en el modelo de sociedad actual en la que se puede mentir impunemente. Lo podemos comprobar en prensa, radio y TV e incluso electoralmente, candidatos a cualquier tipo de disputa electoral son refrendados e incluso mejoran resultados, a pesar de estar imputados/procesados e incluso en ocasiones condenados por corrupción y estafas.
Esta cultura que identifica el éxito con la posesión de dinero es el caldo de cultivo en el que se producen los desmanes que han provocado Estafa que padecemos.
Es importante tener presente que los hechos que está ocurriendo no se deben a leyes de la naturaleza o a leyes económicas o a otras fuerzas impersonales, sino al resultado de decisiones específicas, tomadas por personas concretas y dentro de estructuras institucionales que los favorecen.
Es muy importante tener este concepto claro, ya que los medios de comunicación, controlados en su mayoría por los plutócratas, en su desinformación permanente al respecto están produciendo en la población una resignación, mediante la “indiferencia paralítica” llegando a inculcar incluso “sentimientos de culpa” con lo que se consigue crear las condiciones para poder continuar con las estafas a los Estados y población trabajadora mediante el desmantelamiento del llamado “Estado del Bienestar” que tanto esfuerzo costó levantar, y todo ello con la pasividad e indiferencia por parte de la mayoría de los ciudadanos.
Como decíamos estamos ante una Crisis Global o Sistémica en la que además de los aspectos Económicos y Financieros de la misma, aparecen otras manifestaciones como son:
 - “La Crisis Ecológica”, resultando llamativo que en una época en la que el progreso científico y técnico ha alcanzado un desarrollo como nunca habíamos conocido, al mismo tiempo hayamos alcanzado una situación medioambiental insostenible. No solo estamos produciendo el cambio climático, sino que la Tierra está gravemente enferma, como consecuencia de la enorme contaminación que hay en el aire, las aguas y los suelos.
 - “La Crisis Social” , siendo sus manifestaciones mas evidentes la incapacidad para terminar con las guerras y con la pobreza extrema, de manera que aunque para poder conseguir este último objetivo, según las ONGs serian necesarios 50 mil millones, cantidad que resulta ridícula si la comparamos con los billones que se han utilizado en rescatar a los banqueros estafadores.
Aún reconociendo la importancia de todas las facetas de la Crisis (económica, financiera, ecológica y social) quizás la más importante de todas sea la “Crisis de Conciencia” del ser humano, necesitamos reflexionar sobre nuestro valores y darnos cuenta de que manera nuestra conducta facilita o, al menos no entorpece, lo que está ocurriendo.
Estamos en un momento en donde se necesitan cambios con respecto a cómo pensamos y vivimos, en nuestros valores, instituciones y formas de vida, en definitiva, una nueva visión ética, para intentar cambiar el actual sistema.
La Carta de la Tierra es un documento en el que se plasman los principios para formar una sociedad global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros: respeto y cuidado de la comunidad de vida, integridad ecológica, justicia social y económica, democracia, no violencia y paz.
En la sociedad en la que estamos no es difícil que haya un divorcio entre los valores y principios que defendemos y las conductas que realizamos. Por ello es necesario conocer qué está ocurriendo, ya que el conocimiento es necesario, aunque no suficiente, para que surja la resistencia, el compromiso y el cambio, teniendo presente que éste ha de empezar por uno mismo.
Antonio Pintor Álvarez   - Córdoba 16 Noviembre de 2012   

viernes, 19 de octubre de 2012

Carta a la Dirección



El Servicio Andaluz de Salud está aplicando de manera perversa la ampliación de Jornada Laboral, lesionando gravemente a trabajadores y ciudadanos, haciendo que quienes hemos defendido y dedicado toda nuestra actividad profesional a la sanidad pública nos sintamos defraudados y estafados por el gobierno de coalición PSOE-IU.
Esta es mi respuesta ante este atropello a la Dirección de mi Centro.

Sra. Directora de la Unidad Clínica de Montoro
Ante la demanda por su parte para que le informe sobre la manera en que “desearía” realizar la ampliación de la jornada laboral a 37.5 horas, en cumplimiento del Real Decreto del gobierno del Sr. Rajoy y la aplicación que del mismo está haciendo en Andalucía el gobierno del Sr. Griñan, paso a exponerle mi opinión al respecto.

- En primer lugar, la reacción sería de asombro, si no estuviésemos acostumbrados a ver día a día que las preocupaciones que manifiestan nuestros gobernantes, no se corresponden en absoluto con las acciones que llevan a cabo, vamos que mienten mas que hablan.
Así, aunque estamos hartos de oírles decir que su principal preocupación, al igual que para el resto de los ciudadanos, es “el paro” y que están dedicando todos sus esfuerzos a solucionarlo, éste sigue aumentando mes a mes, lo cual les debería hacer pensar que están equivocados en las medidas o “tratamientos” que aplican -al igual que ocurría con los médicos cuando utilizaban la sangría como remedio terapéutico y veían, con asombro, como empeoraban y morían los pacientes a pesar del elevado número de sangrías que le practicaban-.
Si de verdad les preocupase el paro, para no seguir metiendo la pata, solamente necesitan saber las cuatro reglas de la aritmética para darse cuenta que si se aumentan las horas de trabajo de los empleados públicos éste se incrementa. Así de sencillo.
Ante un bien escaso, y el trabajo han conseguido que lo sea, la única manera de que llegue al mayor número posible de sujetos es disminuir la parte que le corresponde a cada uno (con la disminución correspondiente en las retribuciones), no aumentarla como han “decretado” nuestros “inteligentes y preocupados” gobernantes, para que unos pocos trabajen mucho y unos muchos se queden en sus casas, en caso de que aún no se las hayan robado los bancos.
El problema es que se trata de una mentira mas de nuestros gobernantes, centrales y autonómicos, ya que lo único que les preocupa es cuadrar el déficit y seguir pagando la deuda, cueste lo que cueste a los trabajadores, pensionistas, desempleados, inmigrantes y beneficiarios de algún tipo de protección social en general.

- En segundo lugar y dado que, se utiliza la “Crisis” como  “justificación” para este tipo de medidas, considero necesario exponer mi opinión sobre la misma.
Lo primero que he de aclarar, pues a veces da la impresión que existe mucha confusión al respecto, es que la “Crisis” no se trata de una catástrofe natural, como el terremoto de Japón o el tsunami de Indonesia, sino que es el resultado de un modelo económico, el capitalista, en su versión mas despiadada, como es el neoliberalismo, con sus teóricos en el campo de la economía y sus ideólogos en el de la política.
Este modelo económico, facilita y consigue que unos pocos propietarios de grandes fortunas, lo que se denomina plutocracia- (con la complicidad de banqueros sin escrúpulos, que han olvidado la esencia de su función social, y políticos serviles que se ponen a sus ordenes, en vez de las del pueblo que los elige para mejorar sus condiciones de vida)- sigan incrementando sus enormes riquezas a costa del empobrecimiento de los pueblos en los países sobre los que tejen su tela de araña, la “Gran Estafa”, como actualmente está ocurriendo en Europa y antes en América del Sur y Asia.
En definitiva no se trata de un fenómeno natural sino de la consecuencia de una Estafa, que tiene sus responsables y a los que de momento no se les está exigiendo responsabilidades y aplicando sanciones, a excepción de Islandia.

- En tercer lugar, quiero exponer la situación de los médicos y enfermeros en general y la mía particular en el centro de trabajo- Adamuz- donde realizo mis funciones como médico de familia.
Entiendo que lo primero que la empresa, en este caso el Servicio Andaluz de Salud, debería haber hecho es aclarar las dudas que existen en la manera como está aplicando la ampliación de jornada, para poder valorar si los cálculos que se nos hacen son correctos. ¿Cuántas horas computa un festivo, un día de permiso o de libranza? ¿Qué se computa en caso de enfermedad que incluya días en los que se ha previsto recuperar jornada? Si la normativa empieza el 1 de julio ¿Se va a tener en cuenta los acúmulos que hemos tenido que realizar durante el periodo vacacional?  En Adamuz al igual que todos los años durante este periodo hemos tenido que asumir, generalmente, la ausencia de un profesional dos días a la semana. Etc.
En el argumentario que precede a sus indicaciones unilaterales de qué trabajo tenemos que realizar  cada uno de los trabajadores para cumplir la ampliación de jornada, aparece lo siguiente: “El Director Gerente es el responsable de establecer los horarios mas convenientes, de acuerdo con las directrices funcionales y organizativas propuestas por cada uno de los Directores de las UGC”, o sea usted; y a continuación se dice: “Para la determinación de los horarios deberán tenerse en cuenta aspectos tales como la coordinación de los equipos, las circunstancias laborales de cada localidad, etc.”
Es precisamente este último párrafo el que usted, en mi opinión como responsable de la UGC, debería haber tenido en cuenta para justificar los casos que ya están realizando un trabajo por el que no se les paga  y/o los que de manera habitual sobrepasan su jornada laboral y que usted conoce.
En lo que respecta a mi situación laboral paso a exponerla de manera resumida:
-          Los lunes falta un médico de familia en Adamuz, la mayor parte de la jornada laboral por tener su trabajo en Algallarin.
-          Los martes no hay pediatra, consulta de tarde con acúmulo de urgencias en Adamuz y Algallarín, pediatría incluida, lo que supone un ahorro de 20 horas de Atención Continuada todos los meses a costa de mi trabajo.
-          Los miércoles se repite la misma situación del lunes.
-          Los jueves, la médica de familia y la pediatra tienen la consulta de tarde, por lo que hay que asumir las urgencias que surjan por la mañana de ambos cupos.
-          Los viernes no hay pediatra y vuelve a faltar el médico de familia las horas que está en Algallarín.
-          El tema de Pediatría resulta curioso, pues de los cinco cupos de medicina de familia que atiende la “pediatra itinerante” que nos corresponde (tres en Adamuz y dos en Pedro Abad), solamente dos cupos no tenemos incluidas las tarjetas sanitarias de los niños en edad pediátrica, precisamente los dos cupos a los que se nos imponen las consultas de tarde con acúmulo de guardia sin remuneración.

Como consecuencia de los puntos anteriores considero que existen razones suficientes para justificar la ampliación de la jornada laboral con las circunstancias laborales con que realizo mi trabajo en Adamuz. La Dra. Acosta se encuentra en la misma situación y los enfermeros de ambos cupos realizan el mismo ahorro en lo referente a las tardes.  
En caso de que no comparta mi punto de vista y a pesar de lo expuesto decida que he de aumentar las horas de trabajo semanales le solicito tenga en cuenta las siguientes consideraciones:
-          No me parece ético, realizar ningún trabajo añadido, que en estas condiciones de elevado desempleo en nuestro país, suponga la pérdida de puestos de trabajo en el equipo. Las medidas que se están aplicando de doblar mañana y tarde o realizar horas de atención continuada para cumplir la jornada laboral me parecen una aberración por lo dicho anteriormente, así como por la degradación y falta de consideración sobre el trabajo que realizamos.
-          A falta de negociación sobre la manera de aplicar el horario y sin que se me haya informado de los cálculos que se han hecho hasta final de año de las horas que me afectan, considero que la única forma “justa y legal” de cumplir con el decreto es aumentando media hora mi jornada laboral diaria.
-          Otra alternativa, sin lesionar a nadie, y que supondría una mejora de la atención a la población, pasaría por tener todas las consultas de mañana y dedicar el exceso de jornada una tarde a realizar actividades programadas, como cirugía menor, educación para la salud en pacientes crónicos, charlas con asociaciones, reuniones de equipo, etc.
-          Si al final las instrucciones del Servicio Andaluz de Salud pasan por ser exclusivamente economicistas, sin importarle dañar a los dos pilares esenciales del mismo, como son los ciudadanos y los trabajadores, reduciéndose a los cálculos de 2.5 horas por profesional de plantilla a 52 semanas, suponen 130 horas menos a pagar, y lo que nos dan a “elegir” es si queremos seguir cobrando lo mismo, en cuyo caso tenemos que quitarle esas horas al trabajo que en la actualidad vienen realizando los Dispositivos de Apoyo con los despidos correspondientes o renunciamos al importe de las mismas en nuestro sueldo, en mi caso me vería obligado, por las razones antes expuestas, a optar por lo último.
-          En caso de darse esta situación, les agradecería pusieran la misma diligencia que están poniendo en la aplicación del decreto, en corregir la situación de los martes por la tarde y la ausencia de pediatra, abonándome  los acúmulos de los martes en los que realizo consulta-guardia, además de la pediatría o incluirme las tarjetas sanitarias correspondientes, pues en caso contrario se me estaría dejando de pagar unos ingresos que en justicia me corresponden y ustedes (Dirección UGC y Gerente Distrito) serán los responsables de este atropello y de las consecuencias que esta situación puedan producir.
Finalmente y ante la oleada de “obediencia ciega” que nos invade, tanto por parte de algunos trabajadores como de los cargos intermedios y directivos, me parece pertinente traer a colación las palabras de  H.D. Thoreau, autor del alegato sobre la desobediencia civil escrito en 1849 y de tan vigente actualidad: … “si el remedio (legal) es de tal naturaleza que le exige a usted ser el sujeto de injusticia para otro, entonces yo le digo, no cumpla la ley…pues yo no me presto al mal que condeno”
Así como las de  Rosa Park, la primera mujer negra que se negó a dejarle el asiento a un blanco, tal como las leyes establecían: “Mientras mas obedecíamos, peor nos trataban”.
Pienso que deberíamos reflexionar sobre la responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos sobre lo que está ocurriendo y actuar en consecuencia.
En espera de su respuesta
Antonio Pintor Álvarez
Médico de familia de Adamuz (Córdoba)                              15 de octubre de 2012